La batalla por el PRI

Alejandro Moreno marca distancia con la cúpula tricolor: pugna por una elección abierta y no por candidatura de unidad

Alfredo_Gonzalez
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

De cara al proceso de renovación de la dirigencia nacional del PRI, lo que se avecina es un choque de dos generaciones en el viejo partido.

Por un lado, está el llamado politburó tricolor (conformado por los priistas que mantienen el control del partido y han sacado provecho de él en los últimos sexenios) y, por el otro, el grupo encabezado por Alejandro Moreno Cárdenas.

Parecería que son lo mismo, sólo que hay una diferencia: el politburó perdió todo, desde la Presidencia hasta las mayorías en el Congreso, mientras que Alito nunca ha perdido una elección.

No es algo que alegre o llene de orgullo a los priistas, pero sí la muestra de que a la cúpula se le acabó el 20. Es momento de un relevo generacional.

Sobre el tema, pude conversar el fin de semana con Alejandro Moreno, gobernador de Campeche, y sin un ápice de duda, asegura que ganará la dirigencia del partido.

Fue él quien equiparó a los santones del PRI con el politburó soviético, porque mantienen un control absoluto y nunca han dejado que la militancia decida.

No les pone nombre y apellido, pero les atribuye la soberbia, la falta de democracia y la ineptitud que llevaron al PRI a la derrota, por lo que es momento de que dejen de decidir sobre el destino, dice.

Sobre su cuestionada relación con el gobierno, asegura que no tiene nada que esconder. Aclara que los acercamientos con el presidente López Obrador son institucionales, con respeto y colaboración, no colaboracionismo ni sumisión.

De sus aspiraciones presidenciales, dice que también le gustaría ser candidato, pero sin brincarse las normas del partido.

Propone una reforma para que quien presida al partido y quiera ser candidato, esté obligado a renunciar al cargo un año antes.

Respecto a los otros que se mencionan para dirigir al PRI, dice que ya se reunió con José Narro y con Ivonne Ortega, sólo le falta Ulises Ruiz, pero en ningún caso ve conflicto.

De los apoyos con los que cuenta, me comentó que ya habló con cabezas de sectores, pero le apostará al voto de la militancia, porque su idea es que la elección sea abierta y no por candidatura de unidad.

El 2018 le dio una gran lección al PRI y ahora Alito dice que no va a hacer lo que la cúpula diga.

Tan es así que las dirigencias estatales están trabajando sin línea. 22 de los 32 comités locales ya le brindaron su apoyo al gobernador campechano, quien insiste en que su nominación no dependerá de los de siempre.

Los voy a respetar, los voy a incluir, pero ya no hay lugar para acuerdos cupulares. Lo que queremos es que el PRI tenga destino, no que se convierta en un lastre como oposición y todos debemos abrir la puerta para una democracia partidista. Ésta es su visión del partido.

 

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La política es el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa.

 

 

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@alfredolez

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