Karla da esperanza a transgénero mexicanas

En 2018, México ocupó el segundo lugar en crímenes de odio. Y el mayor aumento se dio contra mujeres transexuales

Salvador  Guerrero Chiprés / El Heraldo de México / 
 opinión / Columnistas El Heraldo
Salvador Guerrero Chiprés / El Heraldo de México / opinión / Columnistas El Heraldo

En 7 de abril de 2017 obtuvo su pasaporte; ese mismo día compró su boleto (sin regreso) y partió tres días después a España. Aunque vivió penurias los primeros meses, no se arrepiente ni mira hacia atrás.

Dos años después, consiguió una resolución no esperada: Reconocer la condición de refugiado y conceder el derecho de asilo a Karla Elena Márquez Guadarrama, nacional de México, por parte del Ministerio del Interior.

Su petición formal de asilo y protección internacional por identidad de género, preferencia sexual y violencia de género ante el Ministerio del Interior, deja ahora un precedente para mujeres y hombres transexuales, un grupo discriminado y violentado en México.

Entre 2016 y 2018, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reportó sólo seis quejas por discriminación de hombres y mujeres transgénero. Sin embargo, la cifra se ve muy superada por los casos que reportan organizaciones civiles. El año pasado, México ocupó el segundo lugar en crímenes de odio, sólo superado por Brasil. Y el mayor aumento se dio en asesinatos de mujeres transexuales.

No ha pensado en la reasignación de género ni por un momento. Se siente cómoda con su cuerpo delgado de tez morena, su cabello largo y negro, un poco de cadera y pecho producto de las hormonas que toma desde hace dos años. Su credencial para votar dice: Karla Elena de sexo mujer, con eso le basta.

Desde muy pequeña, en edad preescolar y primaria, Karla enfrentó la transexualidad en soledad, pero el proceso hormonal empezó hasta los 21 años de edad. Tardó tanto por los prejuicios de la sociedad y la herencia religiosa que le impuso su familia. Creció en un lugar católico donde eres hombre o mujer, según el sexo con el que naciste.

Otro accidente, como ella los llama, la llevó a estudiar Biología Molecular en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). Ya le faltaba un año para terminar la licenciatura cuando decidió iniciar su proceso de transición hormonal y se retiró de las aulas.

Tras caer en una profunda depresión, padecer acoso sexual, agresiones verbales y violencia física, la joven toluqueña intentó suicidarse. En ese momento crucial, en esa delgada línea, se dio cuenta de que quería vivir, pero en México ya no era posible.

Tras ser rechazada de 36 empresas en la ciudad de Monterrey, decidió refugiarse en España, país con leyes trans de avanzada para promover la igualdad. Su caso deja ahora un precedente para las mujeres transgénero mexicanas en España.

La ley 12/2009, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria en España, considera a personas que sean perseguidas por su género u orientación sexual y señala las amenazas graves contra la vida o la integridad de los civiles motivadas por una violencia indiscriminada en situaciones de conflicto internacional o interno.

Con 26 años y un trabajo con contrato indefinido, Karla está lista para seguir su vida como cualquier española.

Por Naldy Rodríguez

@YDLAN

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