Justicia, no vendetta

Se requiere que la justicia sea imparcial y que no existan conflictos de interés

Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México
Adriana Sarur / La encerrona / El Heraldo de México

No es un secreto que en nuestro país la procuración de justicia no se distinga por ser la mejor ni la más eficiente, incluso, que en ocasiones, se ha utilizado como revancha política. Los casos más emblemáticos han sido el de Joaquín Hernández, La Quina, quien fuera durante cinco sexenios el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros, hasta la llegada de Carlos Salinas a la Presidencia, cuando se le encarceló por supuesta posesión de armas y homicidio, aunque la vox populi mencionaba que en realidad fue por falta del apoyo esperado en la campaña presidencial.

Lo mismo sucedió con Carlos Jonguitud, líder del SNTE, en ese mismo sexenio, hace ya 30 años. De igual manera, a principios del sexenio de Peña Nieto, se llevó a cabo el juicio y detención de Elba Esther Gordillo, por procesos judiciales.

Así pues, en 2017 se dio a conocer en el portal Animal Político, un reportaje llamado La Estafa Maestra, que recoge informes de 2013 y 2014 de la ASF y que revela un entramado de corrupción donde participan universidades, 11 entidades del gobierno federal y empresas fantasma, logrando desvío de recursos por más de 170 millnes de dólares. Entre los actores implicados destaca Rosario Robles, quien fue titular de Sedesol y Sedatu.

Con respecto de esta publicación y todavía en tiempos de campaña se le preguntó en repetidas ocasiones al aún candidato, Andrés Manuel López Obrador, que si perseguiría a sus adversarios políticos por lo que tanto señaló en campaña, sin embargo, AMLO constantemente respondió: no perseguiré actos de corrupción previos a mi gobierno. Incluso en la toma de protesta, López Obrador, se refirió a su gabinete y miembros de su partido, señalando que no permitiría ninguna corruptela y que no interferiría con la ley para que fueran castigados. Un mensaje fuerte para los servidores públicos de la administración.

Lo anterior causa estupor, puesto que en 2004, cuando López Obrador fungía como jefe de gobierno del otrora Distrito Federal, se publicaron los llamados video escándalos, protagonizados por el empresario Carlos Ahumada y René Bejarano, colaborador cercano de AMLO, donde este último recibía fajos de billetes amarrados por ligas. Aunque Bejarano estuvo preso por ocho meses, este acto manchó la retórica de anticorrupción del Presidente.

Con respecto de la detención preventiva de Rosario Robles y, en Argentina, de Carlos Ahumada, el día de ayer en la mañanera, el Presidente mencionó que las investigaciones que están en curso deben salir sin distinciones ni represalias. Dicho que nos vuelve a hacer desconfiar de la procuración de justicia, puesto que, mientras Ahumada ya se encuentra en libertad, Robles sigue en una celda y su proceso lo lleva el juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino de Dolores Padierna.

Si bien es deseable que el combate a la corrupción sea total, también se requiere que la justicia sea imparcial, que no existan conflictos de interés y se respete el debido proceso para que esto no sea otra vendetta política más.

POR ADRIANA SARUR

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