Justa final

Ni Tigres ni León llegaron al juego por el título haciendo el futbol que desplegaron durante todo el torneo

Jorge Murrieta / Sin rollos / El Heraldo de México
Jorge Murrieta / Sin rollos / El Heraldo de México

León tuvo pasajes interesantes, pero los Tigres ofrecieron una serie de lágrima, para el olvido. No olvidemos que Ricardo Ferretti suele amarrar demasiado a sus equipos, en éste caso a una de las plantillas más caras del futbol mexicano (Gignac, Vargas, Salcedo, Guido, Carioca, Nahuel, Quiñones, Torres Nilo, etc). Es cierto que El Tuca lleva más de 30 años dirigiendo ininterrumpidamente en México, pero apenas ha conseguido seis títulos. El conjunto felino avanzó empatando contra Pachuca en el global (1-1), pero su mejor posición en la tabla lo llevó a la semifinal, donde ocurrió exactamente lo mismo contra un aletargado equipo rayado. Ojalá que Ferretti rompa lanzas contra el León y rediseñe su ultra defensivo 4-4-2.

Enfrente, el líder del torneo, el que más goles metió y el que más victorias consecutivas logró. Es, sí, una auténtica fiera. El experimentado Nacho Ambriz ha dejado de ser ese técnico de perfil mediano y poca personalidad. Le gusta que sus jugadores tengan la pelota y la circulen con buen criterio y, para ello, requirió de jugadores de calidad y muy buen pie, como el joven desdeñado de Chivas JJ Macías, Ángel Mena, a quien no quiso Caixinha en Cruz Azul; Sambueza, a quien no apreciaron en Toluca, Luis Montes, Mosquera, Tesillo, Navarro, Cota y un largo etcétera. El León es un equipo dúctil que maneja a los adversarios a través de la posesión de la pelota y su buena circulación. Además está enchufado y no se cayó en la liguilla, como le ha ocurrido a equipos que llegan con la vitola de súper favoritos y terminan sucumbiendo a las primeras de cambio.

Todo a proporción guardada y exagerando bastante, el León intenta practicar el futbol que desparramaba el Barcelona de Guardiola. Está lejos de ello y no tiene a Messi, Xavi e Iniesta. Sin embargo, la propuesta de la fiera es sumamente atractiva y el equipo pinta para campeón, lo cual sería muy justo después del campañón que se mandó.

El domingo tendremos campeón. Se esperan dos partidos muy disputados en los que el cuadro del Bajío intentará tener el balón para después agrietar a la sólida defensiva norteña. En contraparte, ubico a unos Tigres ultradefensivos, esperando el error del rival para contragolpear con vértigo vía Aquino, Edu Vargas y el galo Gignac.

El León llega como amplio favorito para alzar el trofeo de campeón de liga por octava vez en la historia, con lo cual alcanzaría a la embrujada Máquina Celeste. Pero, insisto, no hay que dar nunca por muertos a los Tigres, que en caso de llevarse la serie, accederían a la nada despreciable suma de siete títulos, alcanzando así a su rival en turno.

Resumiendo, los equipos que hicieron más puntos en la fase regular habrán de contender por el título, con lo cual se hace justicia. Éste invento setentero de la Liguilla no siempre ha beneficiado a los que mejor futbol despliegan o a los que más puntos hicieron, pero tiene, sin duda, la emoción que ni por asomo nos entregan las 17 fechas previas.

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