Jugando a los bolos, solo…

La sociedad civil organizada exige y pone los reflectores sobre temas que tal vez no sean prioritarios para el Estado, también, le exige cuentas y obliga a la transparencia al cuerpo burocrático

Articulista invitado / Alejandro Echegaray / El Heraldo de México
Articulista invitado / Alejandro Echegaray / El Heraldo de México

Yo no conozco gente de la sociedad civil, de veras, muy pocos de izquierda, con todo respeto, todo lo que es sociedad civil tiene que ver con el conservadurismo, hasta los grandes consorcios promueven a la sociedad civil, es una bandera la sociedad civil.
Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México

Las organizaciones de la sociedad civil representan un contrapeso al poder hegemónico que quiere instaurar el Lopezobradorismo. Y por ende al igual que el Ejército, la Suprema Corte de Justicia, los organismos autónomos como el INE y la CNDH están bajo asedio y en riesgo de sufrir un lamentable proceso de erosión institucional. 

La sociedad civil es el agregado de vida social organizada autónoma e independiente del Estado. Se distingue de la ‘sociedad’ porque incluye a ciudadanos que actúan de manera colectiva en la esfera pública para expresar sus intereses, pasiones e ideas. La sociedad civil organizada exige y pone los reflectores sobre temas que tal vez no sean prioritarios para el Estado, también, le exige cuentas y obliga a la transparencia al cuerpo burocrático.   

En Bowling Alone, Robert Putnam establece que la salud democrática de Estados Unidos se debe a la participación de sus ciudadanos en organizaciones civiles. Explota la idea Tocquevilleana de que la propensión de los estadounidenses para formar asociaciones civiles es lo que hace que la democracia funcione. Putnam se refiere a clubes deportivos, congregaciones religiosas y asociaciones de vecinos, por ejemplo. Su preocupación por la salud democrática de su país surge cuando el número de esos grupos se ve mermado ya que los estadounidenses empezaron a pasar mas tiempo frente a televisores –y ahora tablets– que conviviendo con vecinos o amigos. 

En Making Democracy Work, publicado en 1993, elabora aún mas el argumento: la confianza social, las normas de reciprocidad, el compromiso y la cooperación (lo que establece como ‘capital social’) son el aceite de la maquinaria democrática. Putnam encuentra una relación entre la eficacia de los gobiernos regionales y la vitalidad de las organizaciones sociales locales. Concluye que en el norte de Italia, donde la gente participa activamente en clubes deportivos, literarios, religiosos los gobiernos funcionan mejor, son más transparentes y tienen una mayor proclividad a la rendición de cuentas. 

El argumento de Putnam tiene varias limitaciones pero es muy atractivo para explicar la importancia de la sociedad civil organizada. Un entramado institucional robusto que establezca reglas claras y confiables generan externalidades positivas como la atracción de inversiones y generación de empleo,  mejores índices de seguridad y menor corrupción. 

En México ha ocurrido un fenómeno que llama poderosamente la atención y bien puede analizarse desde la óptica del nuevo institucionalismo. Con el advenimiento del pluralismo, el número de asociaciones de la sociedad civil se ha incrementado exponencialmente. De acuerdo con el estudio Actividad e inactividad de organizaciones de la sociedad civil: situación actual y prospectiva al 2030, de Edith Pacheco y Josefina Franzoni, durante la gestión del presidente Salinas había 908 agrupaciones; este número se duplicó en la administración del presidente Zedillo para llegar a 2,020; con Fox subió a 5,475, y llegó a su clímax con el presidente Calderón con 15,648. Volvió a disminuir con Peña a 9,865. 

Estos números muestran que las agrupaciones de la sociedad civil proliferan en los sistemas abiertos, plurales y democráticos: son un proxy de una vida democrática saludable.  Por eso, el embate del Lopezobradorismo hacia la sociedad civil organizada es un foco amarillo que debemos atender. Inició cuando le quitaron la deductibilidad a alrededor de 2,000 organizaciones de un universo de entre 14,000 y 16,000 donatarias, me dice la gente de Procura A.C. Para que nos demos una idea, en México hay 16,000 donatarias; en Los Ángeles hay 250,000. 

La consolidación democrática no sigue una trayectoria lineal sino pendular (Juan Linz: dixit). Desafortunadamente el péndulo que oscila entre el autoritarismo y el pluralismo en nuestro país, se balancea hoy hacia sistemas cerrados y autárquicos. Debemos devolverlo hacia la democracia y las libertades.

POR ALEJANDRO ECHEGARAY
POLITÓLOGO

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