Jueces en el patíbulo

Llevarlos al patíbulo podría provocar que algunos de ellos, para evitar problemas, dejen pasar posibles abusos del gobierno

Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México
Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Las confrontaciones (públicas) más fuertes que se han dado en los últimos años entre el Poder Ejecutivo y el Judicial, vienen de la etapa de Felipe Calderón al frente de la Presidencia de la República.

El panista alegó desde entonces que así como había corrupción en la política y en las policías, no se podía descartar que ocurriera otro tanto en algunos jueces y se quejaba de que los delincuentes salieran más rápido de lo que ingresaban.

Muchos de sus grandes casos –basados en testigos protegidos- se cayeron. Al ministro Juan Silva Meza le tocó lidiar con Calderón en ese último año del sexenio azul en que los señalamientos del presidente al Poder Judicial subieron de tono. La situación llegó a tal punto que el presidente de la Suprema Corte dejó de contestar el teléfono al secretario de Gobernación. Si lo citaban en Los Pinos, les respondía que si se trataba de temas institucionales, era el Presidente de la República quien tenía que ir a la Corte y que las reuniones debían ser públicas.

Cuando llegó Enrique Peña Nieto a Los Pinos, la relación entre los dos poderes tomó un nuevo cauce.

Silva Meza consignó un paquete importante de magistrados a los que se les encontró una forma de vida dispendiosa y un patrimonio inexplicable.

Pero esta vez la reacción en sentido contrario provino del lado de la PGR. Jesús Murillo Karam, al frente de la institución, decidió archivar todas las denuncias que había presentado el Consejo de la Judicatura bajo el argumento de que él no se iba a convertir en perseguidor de jueces porque eso lo llevaría a perder todos los casos por delante.

Con Luis María Aguilar como presidente de la SCJN, lo más que se presentaron fueron penas administrativas –por acoso laboral, acoso sexual, maltrato al personal-. Pero no hubo denuncias penales. Nada sobre corrupción.

Sin embargo, el diagnóstico de lo que ocurría en el interior del Poder Judicial –sobre magistrados y tribunales particularmente–, lo llevaba silenciosamente el consejero de la Judicatura Federal, Felipe Borrego Estrada.

Un diagnóstico que mostraba algo evidente: Un problema de corrupción que había tocado esencialmente a las nuevas generaciones de jueces (llegaron muy rápido, muy jóvenes, con demasiado poder y un exceso de recursos).

Es lo que enfrenta hoy el ministro presidente Arturo Saldívar Lelo de Larrea.

Además, por supuesto, de su relación con el Ejecutivo. Porque poner a los jueces en el patíbulo son Palabras Mayores. Situación a la que los jueces están reaccionando de dos maneras:

-Los que aguantan las presiones porque ya están acostumbrados a las presiones (del Ejecutivo y de quien sea).

-Y los que preferirán no meterse en problemas y terminen por darle la razón a las acusaciones procedentes del gobierno aunque no crean en ellas.

De ocurrir esto último –temen algunos- será difícil evitar posibles abusos desde el gobierno. Ese es el peligro.

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GEMAS: Balacera en el zócalo de Cuernavaca.

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@MARTHAANAYA

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