Josefina, una candidata salada


A la candidata Josefina Vázquez Mota le pasa de todo: llega tarde a sus eventos, se le vienen abajo los templetes, se le vacían auditorios. Nada más le faltaba que le robaran su camioneta de campaña. Y eso le pasó ayer. A mediados de los 90, en cambio, todo era distinto.

Llenaba auditorios. La gente pagaba por verla como conferencista. Medina Plascencia, entonces gobernador de Guanajuato, se quedó boquiabierto en un foro y se presentó con ella.

La iba a sentar con Calderón, presidente del PAN, para proponerle una diputación por Chihuahua, pero Sergio, su marido y quien la apoyaba en todo, esa vez le dijo que para la política no contara con su respaldo.

Siguió de conferencista. Y en el 99 hizo el libro Dios mío, hazme viuda por favor. Su editorial, sin embargo, le cambió el título a La esencia de ser tu misma. Fue un fracaso hasta que ella pagó una reimpresión y le puso el título original; el libro se convirtió en un bet seller.

En 2000, el propio Medina la convenció de aceptar una diputación federal. El arrastre de Fox la metió en la Cámara. Fox terminó dándole la Sedesol, secretaría que había prometido a Julio Boltvinik, miembro del PRD. Al rebasar por la derecha, Vázquez dejó atrás a la gran conferencista que era.

La prensa exhibió su desconocimiento en pobreza; académicos dedicaron artículos para criticarla y con esa voz de política de los 70 no volvió a encantar a nadie.

Terminó desgastada de la Sedesol porque en vez de centrar su esfuerzo contra la pobreza, frenaba problemas internos. Pero se incorporó a la campaña presidencial de Calderón, quien al ganar la hizo titular de SEP.

Fueron tres años de lucha intensa para acotar los privilegios de la entonces poderosa Elba Esther, líder del sindicato de maestros y hechicera. El periodista Pepe Gil documenta sus actos de magia negra contra sus enemigos.

Ya como candidata a Los Pinos empeoró su desgracia. Todo empezó a salirle peor: el día que iba al IFE a registrarse se quedó atorada en el tráfico. Llenó el estadio azul con la Diosa de la Cumbia, Margarita, pero cuando la cantante acabó y ella iba entrando, el foro se vació.

Eso sí: supo hacer rentable su derrota. El gobierno de Peña la benefició con 900 millones de pesos para una asociación rara que tiene.

Ahora, como candidata al Edomex, se repite el sortilegio: actos de campaña en lugares cerrados y chiquitos que no logra llenar; cuando los abre se le cae un templete y accidenta a un niño, por ejemplo, y su camioneta para hacer proselitismo alguien se la robó.

La candidata del PAN está salada. Quizá debió oír al marido. A la política no, Josefina. Acabo de escuchar a alguien de su propio partido en el Edomex burlarse a sus espaldas al decir que debe pararle aquí antes de que otra nube negra pose sobre ella o que en la siguiente jornada electoral mendigue el voto como candidata municipal.

ALEXSANCHEZMX@GMAIL.COM

@ALEXSANCHEZMX

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