¿Un trato con el diablo?

Algunos analistas dicen que una Casa Blanca urgida de triunfos podría canjear a los dreamers por el financiamiento del muro en la frontera con México


Unos 800 mil dreamers (soñadores) podrían convertirse en una difícil ficha de cambio en Estados Unidos, donde algunos analistas dicen que una Casa Blanca urgida de triunfos podría canjear su permanencia en el país por el financiamiento del muro en la frontera con México.

Sería un trato verdaderamente espantoso para los defensores de la migración y los demócratas, indicó Gregg Sargent en The Washington Post.

Sería darle a los restriccionistas una enorme gama de cosas que ansían a cambio de no remover la protección de los dreamers, que hasta algunos republicanos odiarían fueran removidos, agregó.

Los temas paralelos de migración, a través de los soñadores y de la muralla fronteriza, una propuesta de campaña del presidente Trump, entran en un camino convergente este septiembre: el día cinco, vencerá el plazo para que el gobierno renueve o no la legislación que permite la estancia de unas 800 mil jóvenes que llegaron a EU llevados por sus padres indocumentados.

De acuerdo con los estimados, unos 500 mil de esos jóvenes son nacidos en México.
En ese mes, el Congreso abordará el presupuesto, que incluye unos 1,600 millones de dólares en fondos para la construcción de un segmento de valla.

El propuesto muro fronterizo enfrenta una considerable oposición, parte por su mensaje aislacionista, pero también por los costos asociados. Vanda Felbab Brown, de la Institución Brookings, indicó que el muro tal como está propuesto costaría al menos 21.7 mil millones de dólares, pero esa cifra ni siquiera empieza a cubrir temas vinculados.

El gobierno estadounidense puede confiscar el terreno, pero aún debe negociar compensación y enfrentar juicios: sólo en Texas aún hay 90 procesos que datan de la construcción de una barda fronteriza ahí en 2008.

Y eso, por supuesto, al margen de que a pesar de las afirmaciones del gobierno Trump y su Departamento de Seguridad Doméstica, la mayoría de los expertos considera que sería inútil a mediano y largo plazo.

Tampoco cuenta con que la minoría demócrata en el Senado se opone al financiamiento y sus líderes han señalado que su inclusión en el presupuesto general sería inaceptable.

Pero la presión es considerable. La regla que permitió la instauración del programa de soñadores está bajo grave amenaza, de acuerdo con la senadora demócrata Catherine Cortez Masto.

Por un lado, es una medida administrativa instaurada por el gobierno de Barack Obama que puede ser terminado de la misma forma por la administración Trump.

Por otro, los Procuradores Generales de una decena de gobiernos estatales republicanos, encabezados por el texano Ken Paxton, advirtieron a la Casa Blanca que de no terminar con el programa el cinco de septiembre irían a juicio para buscar su terminación. Sería un canje inmoral, ciertamente. Sería una terrible forma de chantaje político. Pero desde lo que parece el punto de vista de Trump y sus partidarios no parece descabellado.

 

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