Del No-Drama Obama al egocéntrico Trump

La cantidad y frecuencia con que Trump domina el ciclo de noticias resulta mareante, y la velocidad con que se suceden las polémicas deja sin resolver unas y otras


Si la Presidencia de Donald Trump pudiera ser definida, cuando todavía está a cuatro meses de cumplir su primer año de gobierno, sería el escándalo.

Uno tras otro. Cada uno tan superficial o tan profundo como se quiera. Pero uno tras otro y a veces simplemente paralelos.

Los tuits de Trump son la marca de su estilo de hacer política y ahora también de su Presidencia, con un enorme acento personal por sus reacciones frente a hechos o situaciones que en algún momento suscitan su interés.

A veces los mensajes son imanes. A veces, sea por designio o por casualidad, tocan temas con una profundidad social considerable, como su público debate por la forma de protestar de algunos deportistas profesionales afroestadounidenses respecto a situaciones creadas o auspiciadas por su gobierno.

Algunos pueden ser tan breves -y casi tan absurdos- como aquel causado por el famoso, pero nunca explicado término covfefe a mediados de mayo.

Otros son recurrentes, como los vinculados con las relaciones con Rusia en sus diversas formas, desde la investigación sobre la posible intervención rusa en las elecciones presidenciales de 2016 hasta las presuntas relaciones de su organización de campaña con funcionarios rusos y al despido de James Comey como director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

De acuerdo con el Laboratorio Google de Noticias, ha habido 40 temas que han alcanzado el máximo interés en búsquedas de internet desde el inicio del gobierno Trump.

Y han sido uno tras otro. Algunos simplemente han ido a lo largo del régimen, como los conflictos con Corea del Norte, o la situación de Afganistán, que han tenido momentos de interés elevado por nuevas revelaciones o los crecientes choques verbales ya a nivel personal entre Trump y el líder norcoreano Kim Jong-Un.

Las noticias relacionadas con Trump captan el interés del público, indicó un análisis de los datos, toda vez que la atención rápidamente se desvanece o es capturada por el siguiente escándalo o el despido.

El hecho es que la cantidad y la frecuencia con que Trump domina el ciclo de noticias resulta mareante y la velocidad con que se suceden escándalos y polémicas, provocadas a veces por su percepción de que no se le presta la atención o la reverencia debida, deja sin resolver unas y otras. Hay literalmente un efecto acumulativo.

De creer a los sicólogos, o al menos a parte de ellos, el mandatario  tiene un carácter que se puede definir como egocéntrico, narcisista  megalómano, manipulador, autoritario, imprevisible, arrogante rindicó un análisis de los datos.

Como presidente, Barack Obama recibió el apodo de No-Drama Obama, por lo que se vio como un cauteloso acercamiento a su campaña electoral y a un estilo cuidadoso de gobierno sin escándalos públicos personales y políticos más allá de sus choques con los republicanos.

Trump es drama todo el tiempo y disfruta de ser el centro de atención.

 

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