José Antonio Araujo: Nochixtlán, crimen de Estado

El 18 de junio de 2016 entró en vigor el nuevo sistema de justicia. Al día siguiente el Estado Mexicano cometió un crimen de lesa humanidad contra su pueblo


De los derechos humanos me ocupo yo. 

Tengo 80.000 hombres armados… Yo tengo la solución

Augusto Pinochet

 

La mejor faceta del nuevo sistema de justicia, la garantista, la democrática, implica invertir en legitimidad, derechos humanos y seguridad. El mensaje parece no haber llegado a México.

 

El nuevo sistema de justicia es el primer paso para lograr juicios genuinos con igualdad de armas entre el Estado y el inculpado y es lamentable que hoy se le pretenda dar marcha atrás y se le acuse de hipergarantista. Son las patologías sintomáticas de Wallace y Martí, quienes por no haber concluido su duelo lo han convertido en melancolía y se colocan del lado de la muerte y no del lado de la vida.

 

Es evidente la tentación del Poder Ejecutivo para seguir ejerciendo un control férreo sobre el Poder Judicial. Hay quien dice que Calderón sí entendía la reforma y por eso no la quería y que Peña Nieto nunca la entendió y por eso la quiso.

 

En 2008, la reforma se anunció como de gran calado pero hoy el Estado continúa las violaciones masivas a los derechos humanos. La crisis no está en el sistema adversarial, sino en el gobierno.

 

El 18 de junio de 2016 entró en vigor en toda la República el nuevo sistema de justicia. Al día siguiente, el Estado Mexicano fracasó: cometió un crimen de lesa humanidad en contra de su pueblo. Las fuerzas policiales reprimieron una protesta social en Asunción de Nochixtlán, una de las comunidades más marginadas, en uno de los Estados más pobres de México, Oaxaca.

 

Cada vez que la policía acaba con una protesta social con bombas de gas lacrimógeno y que la prensa llama enfrentamiento a la represión ilegítima de manifestantes, México da un paso adelante en el camino del autoritarismo.

 

A las autoridades encargadas de investigar el caso Nochixtlán, pregunto: ¿Cómo piensan que un Estado democrático ha de ocuparse de las protestas sociales en una sociedad desigual? ¿Acaso su talento como juristas no les deja claro que el Estado Mexicano está respondiendo en forma incorrecta y que dicha investigación debe ser el eje de mejores respuestas para reexaminar la relación entre teoría democrática y derecho penal? Veamos si la exigencia de las víctimas se resuelve por una Fiscalía democrática o si, como siempre, serán las instancias internacionales las que reclamen racionalidad y justicia a México.

 

El 19 de junio de 2016, las fuerzas policiales del Estado, utilizando armas de fuego propias de la guerracargadas de balas compradas con dinero público, causaron la muerte de miembros de la comunidad de Nochixtlán. En esa misma represión hirieron, con intención de matar, a decenas y decenas más.

*Miembro del Instituto Mexicano para la Justicia

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