Jorge Carlos Ramírez Marín: No olvidar energías renovables

El gobierno federal y local deben mostrar una verdadera vocación ambiental y no olvidar las energías renovables

Jorge Carlos Ramírez Marín:  No olvidar energías renovables

El gobierno mexicano está obligado a evitar decisiones populares en el presente y optar por aquellas en las que no obtendrá ningún tipo de beneficio político, ni electoral. Pero sí la garantía de la continuidad del país y sus próximas generaciones.

Los actores políticos no debemos asumir que recibimos de nuestros antecesores un país como herencia, sino que construimos un patrimonio para las siguientes generaciones.

En ese sentido, cuidar el medio ambiente, combatir el cambio climático y tener como prioridad la conversión total a energías limpias debe ser la agenda común, sin pretexto.

A la decisión de enfocar el presupuesto a energías fósiles y altamente contaminantes, como la construcción de una nueva refinería, se suma la cancelación de las subastas de largo plazo, por las que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) compraba energía a precios muy bajos y se captaron importantes inversiones para la construcción de las centrales eléctricas en el país.

La prueba es que en las tres primeras subastas, se generaron compromisos de inversión del orden de los ocho mil millones de pesos.

Además de los beneficios a las cadenas productivas y generación de empleos derivadas de ello.

En los últimos dos años se llevaron a cabo tres subastas, las cuales registraron impactos benéficos en la economía de 19 estados en donde se construyeron 70 nuevas centrales eléctricas, de las cuales 67 son de energías renovables.

A ello debe tomarse en cuenta que la tendencia mundial es la conversión total a energías amables con el medio ambiente, e incluso marcas automovilísticas prevén la desaparición de los vehículos con motor de combustión interna en un plazo no mayor a 20 años.

México se destacó por ser un activo miembro de la firma de los Acuerdos de París, en los que se comprometió a la reducción de sus emisiones contaminantes y que para el 2019, una cuarta parte de la energía del país sea limpia.

En Yucatán, las altas tarifas de energía eléctrica, que se genera a través de carbón, han creado un creciente malestar entre la población.

El alza en las de uso industrial durante el 2018 alcanzó hasta 100 por ciento, de ahí la urgencia de crear alternativas que permitan bajar costos, generar empleos e inversión, así como disminuir drásticamente las emisiones de carbono. Lo que, sin duda, es un círculo virtuoso.

El gobierno federal y local deben mostrar una verdadera vocación ambiental y no olvidar las energías renovables (como la energía solar, eólica y geotérmica), en ese caso, Yucatán podría ser una potencia generadora de energía solar.

No hay que olvidar las energías renovables, ni mucho menos que de seguir una ruta de omisión y desdén al medio ambiente, únicamente puede culminar en una certeza, y sin país no hay gobierno, ni tampoco, pueblo.

 

SENADOR POR EL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL

 

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