Jorge Carlos Ramírez Marín: Lo que olvida el combate al huachicol

El combate al huachicol y la intención de preservar valores morales, olvidaron emprender programas preventivos para jóvenes, cuyo centro sea la promoción del deporte

Jorge Carlos Ramírez Marín
Columna Invitada / Naldy Rodríguez / Transparencia 3.0

Emprender medidas concretas para combatir el robo de combustible es una acción meritoria que con seguridad traerá beneficios a las finanzas públicas y a la empresa cuya historia y aportaciones al país la ubicó como la más apreciada por los mexicanos. En el ánimo social se posiciona la defensa y protección de la paraestatal que, por décadas, fue la médula de la economía, y cuyo futuro está amenazado por el huachicoleo.

Las pérdidas registradas hasta el momento se imputan a células del crimen organizado; sin embargo, existe evidencia de que en muchas ocasiones es la población de los lugares cercanos a los ductos la que ordeña las fugas y obtienen beneficios monetarios. Por ello, el gobierno federal emprendió un programa de apoyos sociales destinado a 91 municipios cercanos a los ductos, cuya inversión será de tres mil 800 millones de pesos, para eliminar el atractivo que pudiera tener la comisión de un delito. Pensiones para adultos mayores y personas con alguna discapacidad, apoyos para pequeños y medianos productores agrícolas, becas para adquirir experiencia laboral destinadas a jóvenes; otras para estudiantes, así como tandas para comerciantes son medidas encomiables, cuyo enfoque deja de lado lo indispensable: la prevención.

El combate al huachicol y la intención de preservar valores morales, expresado a través de la cartilla de reciente lanzamiento, olvidaron emprender programas preventivos para jóvenes, cuyo centro sea la promoción del deporte.

El éxito deportivo conlleva la creación de redes de árbitros, entrenadores, detectores de talento, entre otras cosas, que en conjunto permiten que el sueño de los jóvenes pueda materializarse. No sólo se trata de aplaudir frente a un televisor la obtención de una medalla, también significa generar aspiraciones, orgullo, sentido y significado de pertenencia. Un análisis de la Asociación Europea para la Gestión Deportiva señala que los alemanes estarían dispuestos a donar de su propio dinero por tener medallistas olímpicos por motivos como: la reputación nacional, la felicidad del triunfo de un compatriota, y porque consideran que los deportistas alemanes son modelos a seguir en términos de equidad.

Significa que lo más importante de tener una formación deportiva no es obtener triunfos, sino valores. El éxito deportivo por país se explica por el tamaño de la población y el ingreso per cápita: el número de habitantes incide en una mayor posibilidad de que un campeón haya nacido en cierto territorio, y los ingresos determinan el tiempo libre que tendrá para dedicarse a una disciplina. De acuerdo con los resultados del módulo de práctica deportiva del INEGI, sólo 41.7% de los mexicanos realiza algún deporte; mientras que cuatro de cada seis no hacen ninguna actividad de este tipo porque consideran que les falta tiempo libre.

Al revisar el medallero de la última Olimpiada Nacional Juvenil, no se observa la correlación entre el tamaño de la población y el número de medallas ganadas: Veracruz, la tercera entidad con más población, ocupa el lugar 17; Puebla, la quinta, 22; mientras que los yucatecos, con el lugar 21 de población, ocupamos el lugar 4 del medallero. La batalla por nuestro futuro se libra en las oportunidades para los jóvenes. Darle significado a nuestro porvenir se trata de que nuestros jóvenes elijan deporte y cultura, no huachicoleo, narcotráfico y corrupción.

 

SENADOR POR EL PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL

 

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