Carambola de tres bandas

Las encuestas hablan, y es claro que el INE no goza de credibilidad


Primera banda. Sobre el INE pende la lupa ciudadana y de algunos actores políticos, con el móvil de escudriñar las señales de posibles comportamientos poco éticos por parte de sus integrantes, y que ponen en riesgo la institucionalidad del país en el 2018. El fundamento, las evidencias de lo que sucedió en la pasada elección del Estado de México, un brutal dispendio de recursos públicos y privados para que ganara el PRI y un imprudente rebase de topes de campaña en la cara de un árbitro electoral que no consideró adecuado imponer ni una sola sanción.

Las encuestas hablan, y es claro que el INE no goza de buena credibilidad. No es cosa menor y es una realidad que no se debe soslayar; se trata de un asunto de la más alta relevancia para la seguridad institucional del país, y pareciera que no se está tomando muy en cuenta.

Es preocupante que se advierta que algunos de los consejeros ciudadanos no tengan compromiso con la democracia, sino con el poder, y lo ejerzan haciendo uso a modo de la ley y del dinero para beneficiar a algunos actores políticos y perjudicar a otros. Sendos representantes provienen de espacios académicos privilegiados desde donde observaban y analizaban el fenómeno del poder, y no de una trayectoria de impulso a la democracia, pero vengan de donde vengan, debiera agobiarles cómo se administra el mayor presupuesto electoral de la historia, y se les ve relajados y tranquilos.

Segunda banda. La pretensión del presidente de la República y su partido, de nombrar a Raúl Cervantes Andrade como Fiscal General de la República. Estrategia vil para garantizar impunidad, como lo hicieron Javier Duarte y Roberto Borge en sus estados antes de dejar la gubernatura. La jugada no les salió, pero pretendían evitar que funcionarios fueran procesados por la justicia a sabiendas de la excesiva corrupción en la que cayeran sus gobiernos, al modo del actual gobierno federal. Ahí siguen los casos de la Casa Blanca, Higa y Odebrecht.

Tercera banda. Ahora resulta que el Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información Pública reconoció al PRI como el partido más transparente en el manejo de la información. Es neta, no es broma, cortados con la misma tijera que los órganos electorales como el INE, cuando se trata de que ese mismo partido transparente el uso de sus recursos electorales en campañas.

Diacrítico: Tres bandas, jugada clara de manipulación de las instituciones por parte del grupo que detenta el gobierno de la República. La verdadera neta, es que ese PRI de siempre, que cree que va a lograr ganar la elección presidencial echándose a la bolsa al INE, asegurando impunidad y tratando de lavar su corrupta imagen, es del que ya estamos hartos y no queremos volver a ver en el poder. Jugada cantada, que fallará.

 

Columna anterior: La encrucijada: convicciones o intereses

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