Jimmy Braddock, Hombre Cenicienta

Fue aquel un combate tremendo ofrecido por ambos. Propinaron y recibieron castigo peligroso en todo momento, pero al final, la decisión unánime fue para Jimmy

Ilustración: Allan G. Ramírez
Ilustración: Allan G. Ramírez

Entre buenos ejemplos que podemos encontrar en el boxeo del pasado, indudablemente destaca el de Jimmy Braddock, a quien se le conoció como Hombre Cenicienta; el cual, a pesar de todos los sufrimientos por los que tuvo que pasar, llegó a ser campeón mundial de peso completo, y un pugilista muy querido por los aficionados y críticos que siguieron su carrera, iniciada en 1926, y a la que puso término en 1938.

Descendiente de irlandeses, se caracterizó siempre por su coraje y determinación no sólo sobre la lona de los rings, sino en la vida en general, que no lo trató del todo bien durante algunos años.

Le tocaron tiempos más que difíciles para Estados Unidos, y mucha gente de ese país, al final de los 20 y principios de los 30, cuando había un desempleo galopante, pensaba que ya había dado todo como boxeador, especialmente después de que se lesionó el puño derecho trabajando como estibador, ya que no había acción para él en el ring.

Estaban muy mal las cosas para todos, pero tenía esposa e hijos que dependían directamente de él, y mostrando su responsabilidad y valor, se empleó como cargador en los muelles de Brooklyn, buscando sacar adelante a su familia, que siempre creyó en él, que en todo momento le tuvo confianza como hombre y como pugilista, en ambos aspectos sobradamente probados.

Sin embargo había alguien más, y cuando todo parecía ir peor, apareció otro personaje, su manager, Joe Gould, quien le avisó que había una oportunidad grande, la que fue, sin duda, una de las mejores noticias en la vida de Jimmy.

En aquel momento el campeón mundial de peso completo era Max Baer, y debido a algunas circunstancias especiales, de esas que siempre han caracterizado al boxeo, no había un retador disponible para él, y se pensó en Jimmy para que disputara la corona.

Desde luego Braddock aceptó de inmediato y el contrato respectivo fue firmado por un dinero para el retador que le solventó muchos aspectos que parecían no tener remedio inmediato, y que incluso le servirían para sobrevivir él y los suyos durante varias semanas o meses más, sin problemas.

De inmediato, los periodistas especializados, las apuestas y pronósticos en general se manifestaron a favor del Excarnicero de Livermoore, Max Baer, peleador con estilo y con un prestigio bien ganado como monarca.

Nada de esto último preocupó a Braddock, quien no hizo caso de nada negativo y se entregó de lleno a su preparación.

La noche del anhelado encuentro subió desbordante de esperanzas y confiado, tanto en su calidad como en los entrenamientos, que había llevado a cabo con toda la responsabilidad que se le conocía, por lo que traspuso las cuerdas del cuadrilátero instalado en el Long Island Bowl, la entonces famosa arena situada en el barrio de Queens en Nueva York, y todo comenzó.

Fue aquel un combate tremendo ofrecido por ambos. Propinaron y recibieron castigo peligroso en todo momento, pero al final, la decisión unánime fue para Jimmy, aquella noche del 13 de junio de 1935.

El Cinderella Man, como lo bautizó el periodista Damon Runyon, lo había logrado. El éxito tanto tiempo buscado, el gran triunfo de su vida era aplaudido por miles, entre los que se hallaban sus hijos y su esposa.

Un año después, en Chicago, perdió el título frente a uno de los mejores de todos los tiempos, un jovenzuelo de 23 años que iba hacia arriba y se llamaba Joe Louis.

Todavía Braddock combatió una vez más y ganó. Se impuso nada menos que al británico Tommy Farr, el primer retador que tuvo Louis, y ahí terminó la carrera de este ejemplar pugilista nacido en Nueva York, el 6 de diciembre de 1905.

Jimmy falleció el 29 de noviembre de 1974 en North Bergen, Nueva Jersey , la localidad en la que residió feliz con su gente todo el tiempo, después de haber conquistado esa gran corona.

Su historia recoge un récord de 47 encuentros victoriosos, 27 de ellos por nocaut, con 23 derrotas y cuatro empates.

Su vida inspiró la película Cinderella Man, que protagonizó el neozelandés Russell Crowe, junto con la actriz Renée Zellweger, que se estrenó en 2005.

La vida de este peleador fue como de película, misma que protagonizó Russell Crowe, en el año 2005

Por Víctor Cota

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