Javier García Bejos: Cuidemos nuestra democracia

La responsabilidad de los ciudadanos debe ser muy clara. Hay que ir a votar, hay que ejercer un voto razonado y participar en la organización de la elección

Javier García Bejos: Cuidemos nuestra democracia

La democracia se construye por los ciudadanos, sin embargo, se desgasta también ante ellos cuando deja de ser un camino natural de consenso y convivencia, sabiendo que no hay sistema político más claro que el del voto para elegir a los servidores públicos. A lo largo de la historia, diversas civilizaciones han generado avances y han peleado por su permanencia, su validez y su capacidad para generar espacios. Desde entonces, la democracia se ha constituido como un activo hasta nuestros tiempos, porque en realidad, no existe mejor camino para resolver la representación de los individuos en la toma de decisiones de una sociedad.

 

En México, las dinastías sagradas, así como las monarquías propias y de importación siempre fracasaron. Del mismo modo, el largo mandato de Juárez y la dictadura de Díaz acabaron dinamitando el pacto social que quería válvulas de escape. Así, la Revolución construyó el respeto al periodo presidencial como un valor que nos alejó de tentaciones y de inestabilidades políticas en el siglo XX, como era común ver en Latinoamérica.

 

Después, la transición demostró que la democracia mexicana y las instituciones que habíamos construido funcionaban, y que existía un mundo después del resultado electoral. Inclusive, en el ejercicio que acabó en el voto por voto, se comprobó la máxima de la democracia: se pierde o se gana por la mínima diferencia. Al final, hemos construido en nuestro país un pesado sistema electoral, con árbitros y reglas complicadas y partidos políticos que surgen con preocupante facilidad, pero donde ahora los candidatos independientes pueden también participar en las contiendas.

 

En 2018, 86 millones de mexicanos podrán, con su voto, decidir el rumbo del país,  en un proceso electoral en donde concurrirán elecciones locales y tendremos más de 3,400 cargos en disputa; la democracia nunca antes nos había invitado a semejante reto de organización y participación. Frente a nosotros, estará desplegándose un proceso profundamente complejo, que habrá de polarizar posiciones, de convertir a la política en un circo y a los políticos en protagonistas de un juego enredado.

 

Por eso, la responsabilidad de los ciudadanos debe ser muy clara. Hay que ir a votar, hay que ejercer un voto razonado y participar en la organización de la elección. Debemos abrirnos al debate constructivo y participar, proponiendo en los espacios que hoy todos tenemos disponibles. Por ejemplo, las redes sociales se han apoderado de espacios en pocos años y son ahora protagonistas de la construcción de debates y, por momentos, de destrucción de ideas cuando la irresponsabilidad se vuelve forma de impactar a las masas.

 

Bajo cualquier circunstancia, lo que tenemos que poner por delante es que prevalezca la democracia. Debemos tener la capacidad de encontrar en ella un espacio que nos ofrece reconciliar distancias, mediar entre la elección del miedo o la angustia, para alcanzar una en la que no tengamos que jugarnos el destino del país lanzándonos al fácil vacío de la descalificación o la estrategia del populismo.

 

Al final, es nuestro deber exigir debates constructivos, exigir la máxima responsabilidad de los candidatos que permita cuidar la frágil caja de cristal que es la democracia, ese espacio abierto en donde la reflexión y el diálogo deben ser siempre el camino para hacer de México una potencia y en donde la libertad nunca pueda ser coartada. Por ello, agradezco a El Heraldo de México por permitirme, desde hoy, usar cada semana este, nuestro Espacio Abierto.

 

Subsecretario de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional de la Sedesol

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