Instrucciones para comer fish & chips

No es tan sencillo: Zamparse las típicas tiras de pescado tienen su chiste. Aquí un listado de pasos que le ayudarán a salir avante de este reto culinario

Ruy Febén y Carlota Rangel / Señales de humo / El Heraldo de México
Ruy Febén y Carlota Rangel / Señales de humo / El Heraldo de México

1. No se obsesione con encontrar el perfecto fish & chips: como todas las perfecciones que existen en el universo, no se encuentra, sino que se recibe. Deambule, olfatee sin pensar mucho. Pronto se sorprenderá siguiendo el bouquet de un buen capeado.

2. Recuerde la regla universal: a mayor fila, mejor producto; si los feligreses son adolescentes, carbohidratos y grasas no le faltarán. No obvie, el mal humor de quien atiende es directamente proporcional a la sabrosez del platillo. Tome, por ejemplo, CF Lennox’s, un changarrito en Midleton, pintoresco pueblito irlandés. Pubertos tragando, cajera a los gritos en el mostrador: definitivos sellos de calidad. Fórmese sin pensarlo dos veces.

3. Ya superada la fila, en la que no faltarán trompicones de hambrientos y desesperados, omita la prisa de la cajera; antes de pedir a lo menso, pregúntele qué le recomienda, y pida eso. No le tema a la jeta que le planta, altanera. No sólo comerá más rico, sino que acaso le reducirá el mal humor.

4. Espere a que salga su pedido. Sea paciente, por Dios, que según Kafka la paciencia es la única virtud que existe.

5. Una vez que salga su pedido, no coma de inmediato. Según las leyes de la física, un alimento recién frito está caliente como el humor de quien lo ha freído. Espere a que las chips, que aún sisean grasoso calorcito, que humean perfumes de sal y vinagre, se enfríen; espere a que el cod, sus pliegues precisos que guardan las cápsulas saboríferas de toda una tarde de preparaciones y harinas, se atempere. Que no le seduzca el curry que pretende volver más sensuales las mordidas; resista, recuerde esa gente, esos parques, esas tardes que hacen que la vida sin lengua quemada valga la pena. Sea valiente, por Dios.

6. Se lo ha ganado. Muerda primero el fish, sin curry. Dígase que nunca había comido usted algo semejante, que este pescado, dioses, este pescado. Dígase que, se diga lo que se diga de la comida de esta región del mundo, mientras exista el fish & chips existen Irlanda y todas sus vecinas, y por ende la esperanza de que el mundo puede ser en el fondo un lugar mejor. Haga lo propio con las papas: remójelas en curry, sufra por no haber comido antes algo así, vuélvase creyente de algo incomprensible y jubiloso.

7. Repita el paso 6 hasta quedar satisfecho. Y luego siga comiendo, que es usted un valiente.

8. Cuando esté a punto de reventar, pida el resto para llevar: dentro de unas horas, cuando el hambre vuelva en la noche fría y triste, usted tendrá una íntima alegría esperándolo en el refri del alojamiento: ya no necesitará de más instrucciones para seguir comiendo, para alcanzar así una de las formas más concretas de la felicidad.

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