Inicia la Cuarta Transformación

El Tribunal Electoral entrega hoy la constancia de mayoría a Andrés Manuel López Obrador / Desde Campeche, Alejandro Moreno desafía

Inicia la Cuarta Transformación

Si no hay cambios de última hora, hoy será un día histórico para la vida política de México: Andrés Manuel López Obrador recibirá su constancia como presidente electo y, de manera formal, inicia lo que el tabasqueño denomina la Cuarta Transformación.

Más que una propuesta, se trata del eje toral de su gobierno, con el que busca convertirse en el cuarto personaje en la historia de México que genere grandes cambios. Las tres transformaciones previas, a las que hace alusión, son la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana. Andrés Manuel llama a su movimiento la Cuarta Transformación de México y de manera recurrente se compara con héroes de la historia nacional como Benito Juárez.

Pero no es una ocurrencia. El concepto aparece en la Declaración de Principios de Morena, y ahí se establece que buscan una transformación pacífica y ordenada, pero no por ello menos profunda que las tres anteriores.

Una Cuarta Transformación, dicen sus documentos básicos, implica fortalecer el mercado interno, rescatar al campo y reducir la desigualdad, hasta tener una auténtica democracia y juzgar al presidente en funciones por delitos de corrupción. En ese contexto, nos adelantan que, en el arranque de la próxima administración, la agenda legislativa estará centrada en cuatro grandes reformas: la Reforma Educativa, la Reforma a la Ley de la Administración Pública Federal, las reformas para materializar la separación de las tareas de seguridad pública de la Secretaría de Gobernación y las reformas para crear la figura de los superdelegados estatales.

Ésa, me dijo uno de los hombres cercanos a López Obrador, será la agenda que marcará el punto de partida de la Cuarta Transformación. Y las que esperan que sean aprobadas sin sobresaltos, porque tienen mayoría en el Congreso.

Con delicadeza, pero contundente, el gobernador de Campeche, Alejandro Moreno, se convirtió en el primer priista de abolengo que marca las directrices que seguirá su gobierno en la relación con López Obrador.

En el marco de su Tercer Informe de Gobierno, el mandatario pronunció un discurso político no para hablar de la derrota, tampoco para acusar ni para buscar culpables, lo hizo para trazar la ruta que, desde su perspectiva, deben seguir quienes no votaron por AMLO.

Ante la nueva administración federal, reafirmamos nuestra fórmula de gobierno: ley y firmeza, política y diálogo. Respetaremos las facultades del gobierno federal; y haremos respetar las facultades estatales, porque entre órdenes de gobierno no existen jerarquías, externó el campechano. Dijo que del tamaño de la amabilidad federal será la amabilidad estatal. Y advirtió: Tenemos los tamaños suficientes para los escenarios que requieran de toda nuestra firmeza y de todo nuestro carácter. En alusión al tema de la corrupción, consideró que la verdadera lucha contra ese mal es de todos, porque ningún gobernante desciende del cielo para curar a un país de todos los males. Por otro lado, se erigió como el constructor de las alianzas. Convocó a darle un giro a la política. Habló de crear foros de entendimiento y acuerdos, donde las alianzas se basen en la construcción y no en la destrucción.

Hoy les digo a esos miles de buenos mexicanos que no se sienten identificados con la corriente que ganó la elección federal, que México ha sido y tiene que ser para todos, una memoria y un nacimiento permanente. Integremos la alianza ciudadana más grande de todos los tiempos, para fundar una nueva manera de hacer política.

Ahí está el desafío de Alito, vamos a ver quién lo sigue, dentro y fuera del PRI.

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: No se puede cambiar el curso de la historia con sólo cambiar los retratos colgados en la pared.

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