Ineptitud, un mal silencioso

En México la corrupción es un problema endémico, y la ineptitud es un mal silencioso y corrosivo por el cual en el deporte pagamos facturas muy altas


A nadie escapa que la ciencia es la herramienta fundamental en la que se basa el éxito cuando hablamos del deporte de alto rendimiento. No importa cuántas ganas le eche un atleta a su disciplina ni qué tan fuerte le aplaudan desde las gradas. A la hora de cosechar resultados, casi siempre, quien haya tenido una preparación diseñada con bases científicas, será el mejor.

Por eso, veo con asombro que el nuevo director de alto rendimiento de la Conade sea Idulio Islas, un atleta en activo hace apenas un par de años, que no es metodólogo, que no tiene una formación que nos permita entender que tiene experiencia en ciencias aplicadas al deporte y que, simplemente, no cubre el perfil para ocupar ese cargo.

Haber sido deportista de alto rendimiento, por más bueno que haya sido, no lo faculta para ocupar la silla del servidor público que tiene en sus manos el diseño de los planes y programas deportivos a través de los cuales los atletas mexicanos competirán en las justas internacionales más importantes. El área de alto rendimiento

de Conade es, así de fácil, el laboratorio donde se diseñan las medallas. La oficina estratégica donde se define si México sigue siendo un país de cinco medallitas olímpicas o da el salto para perfilarse en potencia.

La designación de Islas es la evidencia de que en la Conade el empirismo –no la ciencia- sigue siendo tendencia. El amiguismo también. Sólo así se entiende que Alfredo Castillo lo haya nombrado en un puesto tan importante. Sólo así se entiende que el subdirector de Calidad para el Deporte, Valentín Yanes, lo haya aceptado.

El propio Castillo ha dicho que Yanes es el mejor metodólogo de México. ¿Cómo es que una figura de su nivel no exige tratar con sus pares? ¿Cómo y de qué nivel será la interlocución entre Islas y Yanes? ¿Cómo el de Islas y los metodólogos que están debajo de él? El jefe no tiene sus conocimientos, tampoco su experiencia.

Un reto que tiene enfrente Idulio Islas es la revisión del programa de entrenamiento de la subcampeona olímpica Guadalupe González, quien después de Rio 2016 se separó de su entrenador Juan Hernández. Ahora Esteban Santos, una persona ligada emocionalmente a la atleta, es su entrenador. Santos, igual que Islas, no tiene una formación como entrenador. Fue la propia atleta quien decidió, según dijo, darle una oportunidad porque ella, no el área de metodología de Conade, considera que puede cumplir con esa función. Atletas que deciden con base en latidos quién les conviene y directivos que no tienen autoridad ni formación académica para tomar decisiones. Estamos fritos.

 

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