India y Pakistán: Siempre al borde de la Guerra

Es un tema que contiene una muy alta peligrosidad; se trata de dos de los países más poblados y armados

Agustín García Villa / Heraldo de México
Agustín García Villa / Heraldo de México

Apesar de la gran importancia que los medios internacionales suelen dar a los peligros que derivan de la creciente nuclearización de Corea del Norte, no debe pasarse por alto la situación bélica que desde su independencia de la Gran Bretaña, en el año de 1947, mantienen la India y Pakistán, dos países que en la actualidad disponen de arsenal atómico y que han estado permanentemente enfrentados, a raíz de su disputa por el territorio de Cachemira, ubicado en el suroeste de la cordillera de los Himalaya.

Durante el proceso de Independencia y dadas las características de sus regiones: una de mayoría musulmana y la otra de mayoría hindú, se decidió la creación de dos países, la República Islámica de Pakistán y la República de la India; sin embargo, la región de Cachemira, de mayoría musulmana, pero regida en ese entonces por un monarca hindú y que operaba como un principado semi-independiente de la India, decidió su anexión a este último país, la India, lo que ha generado desde entonces una gran discordia entre ambas naciones.

A partir de dicha decisión, la población del Valle de Cachemira (unos 13 millones de personas) ha vivido en constante tensión de guerra, la cual cada día que pasa se hace más aguda, debido al gran arsenal nuclear acumulado por ambos países.

Así, desde la época de independencia han habido tres enfrentamientos bélicos importantes —1965, 1971, 1999—, a los que ahora se agrega el conflicto ocurrido el 14 de febrero del presente año, en el que la India tomó venganza de un atentado (un atacante suicida hizo estallar un convoy) realizado por parte del grupo Jaish-e-Mohamad (JeM), en español ejercito de Mahoma, en el que murieron 44 de sus soldados, penetrando por primera vez en unas cinco décadas en cielos pakistaníes, con el objetivo de destruir el mayor campo de entrenamiento de JeM, y causando una escalada en las tensiones.

No obstante, para fortuna de la región, el gobierno de Pakistán ha buscado, más que responder con la violencia, acceder al diálogo político entre las dos naciones, lo que, por el momento, ha desactivado la posibilidad de un conflicto mayor.

Quizás por la antigüedad del problema, que lleva más de setenta años, en la actualidad los organismos internacionales dan poca importancia a la posible solución del conflicto; aunque, a decir verdad, es un tema que contiene una muy alta peligrosidad, pues se trata de dos de los países más poblados y armados del planeta (ambas naciones cuentan con cerca de 100 ojivas atómicas), por lo que se hace urgente encontrar los mecanismos que terminen de una vez por todas con estos enfrentamientos.

 

*Analista económico

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