Independientes y dependientes

Ha cambiado el escenario político de las elecciones del 2018, y no solo por la renuncia de Margarita Zavala al PAN


Hoy inicia una nueva etapa en la vida democrática de México, Margarita Zavala se registra como aspirante a una candidatura independiente a la Presidencia, y lo hace encabezando los careos como candidata del PAN o el Frente Ciudadano.

Ha cambiado el escenario político de las elecciones del 2018, y no solo por esta valiente decisión. Aún sin una valoración real del impacto, tanta y tan precipitada circulación mediática de Anaya evidencia que no están nada tranquilos.

A partir de estos anuncios Margarita ronda entre los 8 y los 19 puntos, así reportan diversas casas encuestadoras. Tal brecha es un llamado a la prudencia, pues si bien el control de daños sigue siendo superficial para los partidos del Frente, empeorará si sus dirigentes no aceptan que fue un grave error su no disposición al acuerdo con quien se mantuvo puntera en las encuestas los últimos dos años.

Decía Carlos Castillo Peraza: La fuerza sin autoridad es prepotencia, burda capacidad de someter al que disiente. Sólo constituye un verdadero poder la suma de fuerza y autoridad. Hombre de ideas en Acción Nacional, que valdría la pena recordara Anaya, que ejerce la fuerza autoritariamente, somete a quien no piensa como él, y perdió la oportunidad de una historia de grandeza y fuerza del PAN. Una institución no debe ser instrumento de presión.

Es verdad que Anaya buscó a Margarita el jueves, supo que presentaría su renuncia al día siguiente. Mandó mensajes, trató de enviar a personas de confianza que buscaran abrirle espacios, pero su saturada agenda y poco interés de construir acuerdos ya le habían entrampado mezquinamente en sus argumentos legaloides de que no eran los tiempos.

Ni en él ni en sus incondicionales existió ni existe voluntad ni verdad.  No acepta que quiere ser candidato, mientras sus leales afirman lo contrario en forma cotidiana; esos de los que depende Anaya, un grupo de Gobernadores del PAN, de Diputados Federales que operan por y para él, y de Senadores y Senadoras que tienen jugosas ofertas en la mesa para apoyarlo en su aspiración. Ha actuado como soberano, como juez absolutista con síndrome de dependencia, no como dirigente de un partido que ha proclamado valores de inclusión. La democracia partidista de este país sigue coja, incapaz de corregir sus propios errores y carente de humildad.

En tanto se definen los candidatos partidistas, veremos a quienes han expresado su interés en candidaturas independientes ante el INE esperando cumplir las metas de apoyo ciudadano para su registro. Estemos atentos a la capacidad de diálogo de algunos y algunas, y al enfrascamiento de otros enrolados en interminables monólogos incomprensibles para autopronunciarse salvadores, hasta el cansancio social.

Diacrítico: Bienvenido el ánimo electoral de la independencia de opinión, la convicción de valores y el optar por la libertad como bien superior, frente a la sumisión, atadura y dependencia que forjan algunas alianzas.

 

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