Ils sont les Champions 

Desde antes del inicio del mundial, no era de brujos predecir que Francia podría conseguir su segunda copa

Ils sont les Champions 

Desde antes del inicio del Mundial Rusia 2018, no era de brujos predecir que Francia era un equipo con la solidez de futbol necesaria para conseguir su segunda Copa. Ya con el título en mano, recapitulo cómo en la prensa francesa y en aquel país las voces indicaban lo que en otras latitudes parecía claro. Descubrí que se parce mucho a lo que ocurre con la selección mexicana: mientras fuera de nuestras fronteras se le ve como un equipo respetable, un rival duro de roer, acá los vilipendiamos fuera de toda proporción. 

Mientras, equipos como Croacia, limitados futbolísticamente, pero que en el esfuerzo incesante consiguen los resultados, son las historias, la ficción que todos amamos. Un David intentando vencer a Goliath. Un país de 4 millones de habitantes devastado por la guerra, alcanza la final del Mundial y acaricia la Copa en apenas un cuarto de siglo de historia. Es de un drama tremendo, es como esos libros o películas que nos motivan en la vida diaria: todo es posible, nadie te detiene, lucha, no dejes de mover las piernas.

 

Pero resulta que en el partido más importante del futbol mundial, las cosas retoman un orden natural. Croacia será siempre grande aunque haya perdido porque transitó durante cuatro rondas del Mundial hasta que se topó con un equipo donde Pogba, Mbappé y Griezman funcionaron como un engranaje de reloj fino. Francia no es Rusia, ni Dinamarca. Inglaterra no le exigió lo que sí los jugadores de Didier Deschamps.

Y mientras Dalic, literal, con el rosario en la mano, le pedía a Dios que bajara del cielo a marcar los goles cuando a sus muchachos se les fundieron las piernas, Deschamps, con una categoría movía sus piezas en el ajedrez del futbol. Tiene un mérito bárbaro que en cuestión de ocho años el entrenador francés haya sacado del hoyo a los Bluespara guiarlos a ganar el Mundial. Se echó enemigos por dejar fuera  Benzemá. Y, al igual que Suecia sin Zlatan, logró que prevaleciera el juego colectivo y buen ambiente en el vestidor. 

Deschamps, como el alemán Franz Beckenbauer y el brasileño Mario Lobo Zagallo, son los únicos hombres que han ganado el Mundial como jugadores y directores técnicos. Seguimos teniendo a los mismos ocho países que han conquistado la Copa del Mundo. Ningún entrenador extranjero ha coronado a una selección nacional.  Son esos temas donde podemos tener una competencia poco ortodoxa con Alemania, España y Brasil fuera pero al final un grande dominará con su futbol. No hay más. No cabe regatearle nada a Francia. Eliminó a Argentina, Uruguay y Bélgica. Dio cátedra de buen futbol con todo y que Rusia es el Mundial de los goles anotados a balón parado. 

Siento nostalgia de Rusia 2018. Lo reitero: es el mejor Mundial que he visto. Qué bueno que, por lo que sea, las distancias en el futbol se acortaron. Qué privilegio ver un rostro fresco como el de los croatas en la final. Qué maravilla que el futbol se impuso. 

Diacrítico. Nuestros niños tienen nuevos modelos a imitar, así como Griezman y Mbappé en 1998 veían de abajo hacia arriba a Henry, a Thuram, ahora ven a la misma altura a Deschamps, a aquel que casi le arrebató la Copa a Zidane en señal de que en un campo de futbol la victoria es un manjar, un placer reservado para los dioses. 

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