Ilegitimidad y pérdida de confianza

El desaseo en el proceso para elegir sustituto en la CNDH ha manchado la legitimidad de Rosario y golpea a Monreal

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Martha Anaya / Alhajero / Heraldo de México

Un día antes de que se llevara a cabo la votación en el Senado para elegir a quien habrá de suceder a Luis Raúl González Pérez al frente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la pregunta entre los senadores giraba en torno si Ricardo Monreal lograría convencer a algunos de los legisladores de cambiar su voto para obsequiárselos a Rosario Piedra Ibarra, la candidata del Presidente.

Estamos en tiempo de la llave Stilson (para apretar tuercas), referían cáusticamente algunos. Y aunque el reconocimiento a Monreal como negociador es de tirios y troyanos –es un maestrazo, comentan–, prácticamente ningún legislador apostaba a que la hija de doña Rosario Ibarra lograra alcanzar la meta de la mayoría calificada.

Ni siquiera el coordinador de la bancada de Morena lucía optimista. Todavía antes de ingresar al salón de sesiones el jueves pasado–, Monreal reconocía que no había acuerdo y que lo más probable es que la terna para la CNDH regresara a Comisiones. Pero como por arte de magia, ¡pum!, Rosario Piedra supuestamente alcanzó los sufragios requeridos. Y ya sabemos la que se armó después: dos votos desaparecidos y protestas de la oposición.

Detengámonos aquí. Ya es claro por el análisis de los videos –y el propio Monreal lo reconoció-, que fueron 116 votos los emitidos. Uno ya se encontró: fue a parar a José de Jesús Orozco y otro sigue sin saberse.

Ahora bien, si las matemáticas no fallan, las dos terceras partes de 116 son 77 y fracción (y no 76 que fueron los que obtuvo Rosario). O sea, no alcanzó la mayoría calificada.

Y anotemos algo más en el caso de que sigan extraviados los votos: la Constitución, en su Artículo 135, establece que las reformas constitucionales requieren el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes (y no del número de sufragios emitidos.

Y en el Sistema de Información Legislativa se precisa que se entiende por mayoría calificada a las dos terceras partes, cuando menos, de los legisladores que se encuentran presentes en el salón de plenos de alguna de las Cámaras del Congreso al momento de tomar una decisión.

Todo, pues, es en función del número de legisladores presentes en la sesión del Pleno y no del número de boletas en la urna. En suma, seguir con el intento de imposición de Rosario Piedra daña a todos:

-A la aspirante, que no merece pasar por esta situación, ni llegar a conducir la CNDH cuestionada su legitimidad.

-A Monreal, que bastante le ha batallado para lograr credibilidad y confianza en su posición como presidente de la Junta de Coordinación Política y desde su propia posición como senador e interlocutor válido para la oposición.

-A la CNDH, institución que requiere fortaleza moral, legalidad y legitimidad.

-Al propio Presidente López Obrador, que en nada le ayuda, ni ayuda a las víctimas, con un proceso tan desaseado como éste.

GEMAS: Renuncia Evo Morales a la Presidencia de Bolivia.

POR MARTHA ANAYA 

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@MARTHAANAYA

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