Horas definitivas para Morena en la capital

Estos tres días serán de descalificaciones, sacar los trapitos sucios, el pasado de cada uno a la vista para que todos en la ciudad lo tengan presente

Este fin de semana es clave para Morena en la Ciudad de México, pues se aplicará la encuesta para definir la candidatura a la Jefatura de Gobierno; los aspirantes tienen hasta el jueves para acordar con el Consejo Político la metodología y la posibilidad de que haya dos mediciones.

Son directamente los aspirantes Claudia Sheinbaum, Ricardo Monreal y Martí Batres quienes negocian los términos de la encuesta con las cabezas del Consejo Estatal, Clara Brugada y Ramón Jiménez. Viernes, sábado y domingo se hará el muestreo y ya se verá a quién le levanta la mano Andrés Manuel López Obrador.

Las redes sociales se han convertido en el principal medio de promoción de parte de los tres aspirantes, ahí las pautas pagadas por cada uno, incluso de Mario Delgado que solito repite y repite que participará. Ese es el mejor espacio para lucirse y salpicar todo el lodo que se pueda.

El discurso de que ser diferentes, que se elegirán a los mejores cuadros, que son buenos compañeros, queda en retórica. Estos tres días serán de descalificaciones, sacar los trapitos sucios, el pasado de cada uno a la vista para que todos en la ciudad lo tengan presente.

Internamente en Morena saben que Batres Guadarrama tiene el control mayoritario del Consejo, pero el colmo de la voracidad de su grupo fue en 2015, Gerardo Villanueva su eterno compañero, le ganó en una elección distrital al mismo Andrés Manuel López Obrador y lo mandó al tercer lugar. Por eso el tabasqueño dejó a su hijo Andrés a cargo de la estructura en la capital.

Sus actos minaron la confianza del líder, pero también hicieron evidente que no abandona las formas tribales del PRD, además en la mayoría de las encuestas los candidatos fuertes siguen siendo Monreal y Sheinbaum. Muchos morenistas aseguran que Batres tendrá en el Senado su premio de consolación.

Hay cuadros y dirigentes de Morena que sienten representar la pureza de la izquierda, señalan los errores del PRD como si no hubieran compartido el mismo proyecto durante décadas. En la cúpula morenista Yeidkol Polevnsky, Bertha Luján, Rocío Nahle se han convertido en un primer filtro y en ese sector Claudia Sheinbaum sienta su mayor apoyo.

Por eso se entiende que en la visión morenista, la mayor oposición interna hacia Ricardo Monreal, es su pasado priista, paradógicamente el mismo origen de López Obrador y miles de perredistas, ahora morenistas. El domingo pasado el delegado les mostró el colmillo a sus contrincantes al invitar al PRD, PT y Movimiento Ciudadano, a sabiendas que esas palabras son música para los oídos de muchos amarillos y a unos días de la encuesta.

Sheinbaum mordió el anzuelo de inmediato y cuestionó la propuesta, Batres tardó tres días en decir que la invitación es sólo a las bases. Esa es la diferencia entre estos personajes, y Monreal los vuelve a dejar un paso atrás.

Listos para la encuesta, aunque todos saben que hay un gran elector.

 

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