¿Honestidad contra capacidad?

Se puede ser honesto y capaz, se puede ser honesto y conocedor, se puede ser honesto y experto

Vanessa_Rubio
Vanessa Rubio / Heraldo de México

El tema que más se ha mencionado en los medios nacionales en los últimos meses es el combate a la corrupción. Fue ésa la demanda central en el proceso electoral mexicano de 2018, fue el elemento por antonomasia de las campañas presidenciales.

La sociedad mexicana exigió y continúa haciéndolo, con absoluta razón, que se termine con este flagelo que implica fundamentalmente, el realizar actos contrarios a la ley, incluido el tráfico de influencias para beneficiarse económicamente.

El contar con servidores públicos, empresarios y ciudadanos honestos es una legítima aspiración de la sociedad mexicana. Es un elemento indispensable de las sociedades que avanzan en la transparencia y en la rendición de cuentas y que van por el camino del desarrollo y la evolución.

Las asociaciones que son erróneas y peligrosas es el identificar al servicio público con corrupción, o identificar al conocimiento con corrupción. La gran mayoría de los servidores públicos somos honestos, como lo son la mayoría de los ciudadanos. A quienes se presuma que no lo sean, se les debe investigar y, en su caso, enjuiciar y castigar. No son aceptables las presunciones de culpabilidad sin pruebas, ni los juicios sumarios de carácter mediático. La ley se aplica. Con la ley no se juega ni se amedrenta.

La corrupción no distingue clases sociales, ingresos, regiones, género, capacidad o estudios. Y al mismo tiempo, la honestidad no está peleada con la capacidad. Se puede ser honesto y capaz, se puede ser honesto y conocedor, se puede ser honesto y experto. Y la pobreza no tiene por qué estar desvinculada de la capacidad, el conocimiento y la experiencia; aunque, desde luego, debemos reconocer que es justamente en la situación de pobreza cuando menos se ejercen los derechos sociales básicos como la educación y la capacitación, y por ello se generan círculos viciosos que debemos romper con políticas correctas y bien dirigidas.

No podemos crear ni recrear mitos en estos temas tan relevantes. La corrupción es corrupción sin adjetivos. Es como el embarazo, se está o no se está embarazada. El corrupto no es un poquito corrupto o medio corrupto o muy corrupto. Es o no es. Y si es, debe estar sujeto a la ley y sus consecuencias.

Y el conocimiento es el conocimiento. Y hay que reconocerlo, valorarlo y fomentarlo. ¿Por qué habríamos de escoger entre honestidad y capacidad? Hay millones de mexicanas y mexicanos que tienen ambas características y que se han esforzado por superarse, construir y preservar prestigio personal y profesional. Y también, es cierto, debemos continuar trabajando como mexicanos para abatir la corrupción y para dar pleno acceso a derechos a los mexicanos para que puedan materializar su pleno potencial. Es así que construiremos juntos un México donde nos dé orgullo vivir, un país que desprecie y castigue la corrupción; y enaltezca y premie los estudios, la dedicación, el esfuerzo y la capacidad.

 

@vrubiomarquez

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