Ni piense en irse a Mérida

Mérida ha dejado de ser la ciudad más segura de México, al tiempo que enfrenta una grave amenaza, el alcoholismo: actualmente 51.3% de su población consume estas bebidas

En el centro del país no podemos dormir después del terremoto, y una frase que siempre salta entre los capitalinos es que debemos irnos a vivir a Mérida, porque tenemos la creencia de que allá no pasa nada. Ni para bien, ni para mal. Pero las cosas no se ven nada bien en Yucatán, al mando de Rolando Zapata, quien en su administración que llega a su fin en octubre de 2018, dejará sendos problemas en el estado, incluso con alta probabilidad de perder las elecciones de julio próximo ante el Frente Ciudadano de México, integrado por el PAN-PRD-MC.

Hablamos de que la blanca Mérida ha dejado de ser la ciudad más segura de México, puesto que tuvo durante más de una década. Al tiempo que enfrenta una grave amenaza que aumenta día a día, como es el alcoholismo, en donde actualmente 51.3 por ciento de la población yucateca consume estas bebidas.

De hecho, la gota que podría derramar el vaso es la propuesta que esta misma semana subió al Congreso local el diputado priísta Marco Alonso Vela, para eliminar las restricciones que existen para la apertura de un expendio de alcohol a menos de 200 metros uno del otro, lo que de entrada significaría la expansión descontrolada de este tipo de establecimientos, e incluso del mercado negro.

De entrada, se sabe que al interior de la Comisión Nacional contra las Adicciones (Conadic), que lleva Manuel Mondragón y Kalb, esta reforma prendió las alertas. Pero más sorpresa fue el saber que la mano que mece la cuna es la CANACO Mérida, al mando de Juan José Abraham, quien justo concretó alrededor de 1.5 millones de pesos por concepto de patrocinios de parte de Grupo Modelo, de Mauricio Leyva.

Por otra parte, el gobierno de Zapata Bello parece ir en contra de la línea que marca el gobierno federal, incluso de las exigencias de la población en cuanto a este tema, en donde justo en semanas anteriores la diputada federal Leticia Amparano Gámez, presidenta de la Comisión Especial de Salud Mental y Drogas, presentó un punto de acuerdo para exhortar a las entidades federativas a aumentar sus estándares normativos que rigen la venta de alcohol.

Este tema también evidencia la incapacidad y quizá despreocupación de los secretarios de Salud estatal, Jorge Eduardo Mendoza, y de Fomento Económico, Ernesto Herrera Novelo, para poner cartas en el asunto y analizar a detalle esta iniciativa y sus repercusiones, pues Yucatán ya ostenta el primero lugar nacional en intoxicaciones por ingesta excesiva de alcohol, con más de cuatro mil 400 casos durante el primer semestre del año, de acuerdo a Salud federal, de José Narro.

Por último y ante el inminente inicio del proceso electoral en el estado, en el PRI, de Enrique Ochoa, están muy pendientes del camino que siga esta iniciativa, ya que es un tema muy sensible no sólo para la sociedad en Yucatán, sino para todo el país, mismo que podría inclinar la balanza electoral en 2018 en contra del partido del presidente Enrique Peña Nieto, lo que sin duda no están dispuestos a ceder en el centro del país. Pero hoy el país, al menos el centro, está enfocado en los impactos del terremoto. En el resto de esta república, cada quien parece hacer lo que desea. Los reflectores están en otra parte.

 

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