Himno desesperado

Tenemos la obligación de poner un alto a las violencias que aquejan a muchas mujeres

Anilu Ingram Vallines
Anilú Ingram Vallines/ Opinión de El Heraldo de México. Foto: Especial

El pasado fin de semana, el zócalo capitalino vibró con el performance de miles de mujeres que, muy a nuestro ritmo y estilo, replicaron de activistas chilenas; un himno de la lucha feminista que busca hacer conciencia sobre los diferentes tipos de violencia que desafortunadamente aquejan a niñas y mujeres en todo el país.

Alzar la voz para exigir un país seguro y con oportunidades para todas es un justo reclamo, sobre todo cuando las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, con corte al mes de octubre, revelan que en los primeros diez meses del año se perpetraron 809 feminicidios; 66 tan sólo en el mes pasado.

Aun así, hay quienes se empecinan en decir que no existe la violencia de género, que la violencia es pareja. Lo anterior resulta tan incoherente como si dijéramos que si a alguien le falta una extremidad, no le ayudamos para hacer su día a día más fácil, sino que nosotros nos cortamos también un pie o una mano para estar iguales.

Si esto no convence aún a esas personas que minimizan la violencia de género, la ONU Mujeres estima que una de cada tres mujeres en todo el mundo ha experimentado violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental durante su vida. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considera un tema de salud pública, pues afecta negativamente la salud física, mental, sexual y reproductiva de las mujeres y, en algunos entornos, puede aumentar el riesgo de contraer el VIH.

Por eso, como diputadas y diputados, tenemos la obligación de trabajar primero, en poner un alto a las violencias que aquejan a muchas mujeres, sin importar edad, ocupación o clase social, para que nadie más sufra de violencia psicológica, económica, patrimonial, social, vicaria, física ni, mucho menos, del feminicidio.

Como legisladora, pero principalmente como mujer, me sumé a los 16 días de activismo para que sean más las mujeres que estén alerta, para que sean más los hombres que se sumen a esta causa.

Tenemos también que seguir empoderando a nuestras niñas y jóvenes para que no se conviertan en una estadística marcada por la sangre. Tenemos que volver a hacer de cada estado, de nuestro país, uno de oportunidades para todas y todos, un país seguro para nosotras, donde la única preocupación sea alcanzar nuestras metas.

Tenemos que hacerlo por todas aquellas que han sido asesinadas, ultrajadas y que padecen día a día la violencia; por todas nuestras niñas y jóvenes que anhelan convertirse en doctoras, ingenieras y científicas. No es sólo un día marcado una vez al mes en el calendario; no son sólo 16 días de activismo, ésta es una tarea enorme que requiere de toda nuestra atención, nuestro empeño y voluntad.

Como bien dice el himno: Duerme tranquila niña inocente, sin preocuparte del bandolero, que por tus sueños dulce y sonriente vela tu amante carabinero.

#NiUnaMás.

POR ANILÚ INGRAM VALLINES
DIPUTADA FEDERAL
@ANILUINGRAM

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