Hilda Nucci: Importancia de los órganos constitucionales autónomos

Se conceptualizan como órganos creados en la Constitución, y que no se adscriben a los poderes tradicionales del Estado

Hilda Nucci / Heraldo de México
Hilda Nucci / Heraldo de México

En relación con las recientes declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador acerca de la falta de transparencia e irresponsabilidad en la toma de decisiones por parte de los órganos constitucionales autónomos, valdría la pena reflexionar acerca de su naturaleza e importancia al amparo de nuestro orden jurídico.

Los órganos constitucionales autónomos se fundamentan en diversos artículos de nuestra norma fundamental y se conceptualizan según la doctrina como órganos creados inmediata y fundamentalmente en la Constitución, y que no se adscriben a los poderes tradicionales del Estado. Son órganos de equilibrio constitucional y político, cuyos criterios de actuación son preservar la organización y el funcionamiento constitucional.

De acuerdo con la Suprema Corte de Justicia, las características de los órganos autónomos son las siguientes: deben estar establecidos en la Constitución; deben contar con autonomía e independencia funcional y financiera; deben atender funciones primarias u originarias del Estado para beneficio de la sociedad.

La justificación de su existencia en el sistema jurídico mexicano se debe a que se requieren organismos independientes a los tres poderes que desempeñen las tareas primordiales del Estado. Pero con mayor especialización, control, transparencia y eficacia para atender las demandas sociales que involucran la defensa de los derechos fundamentales. Su importancia radica en el ejercicio libre y autónomo de la función de la gestión pública para garantizar la existencia de un Estado democrático de Derecho. Por ello, deben funcionar independientemente de los intereses partidistas del Estado, deben actuar con estricto apego a la legalidad y los nombramientos de sus titulares deben hacerse con independencia de los poderes de la Unión a efecto de garantizar su plena autonomía e imparcialidad.

La efectividad de los órganos constitucionales autónomos confirma la neutralidad de las decisiones en la gestión pública porque se toman resoluciones basadas en criterios técnicos y especializados.

Dentro de los principales órganos constitucionales autónomos que contempla la Constitución destacan: el Instituto Nacional Electoral; el Banco de México; la Comisión Nacional de los Derechos Humanos; los tribunales de lo Contencioso Administrativo; las universidades autónomas; el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales; la Fiscalía General de la República; la Comisión Federal de Competencia Económica, entre otros. En democracia, estos organismos son necesarios por la teoría de la división de poderes, la segmentación de funciones, la transparencia y la rendición de cuentas, pero es inminente hacer una evaluación de su desempeño para rediseñarlos o evitar que proliferen si es que no cumplen con su cometido. Sólo así tendremos instituciones sólidas que robustezcan el eficaz cumplimiento de los derechos y el adecuado funcionamiento del Estado.

 

@HILNUCCI

 

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