Helicópteros y desastres naturales

El 24 de mayo, un helicóptero de la Secretaría de Marina sufrió un accidente en la Sierra Gorda de Querétaro en el que fallecieron sus 6 tripulantes

Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México
Iñigo Guevara / Analista / Heraldo de México

Por razones de seguridad nacional, la política de austeridad debe adaptarse para continuar financiando los proyectos de inversión en entrenamiento, infraestructura logística y modernización del equipo de las Fuerzas Armadas mexicanas. Al mencionar seguridad nacional no me refiero a hipótesis de conflicto que desarrollan militares y académicos en academias, me refiero al más puro sentido de protección de la población y recursos naturales.

El 24 de mayo, un helicóptero de la Secretaría de Marina (Semar) sufrió un accidente en la Sierra Gorda de Querétaro en el que fallecieron sus 6 tripulantes. ¿Qué hacía una aeronave de Semar operando en la sierra? Llevaba a cabo labores contra incendios en apoyo a la Comisión Nacional Forestal para sofocar incendios en bosques de la Reserva de la biósfera de Sierra Gorda.

El helicóptero accidentado era un Mil Mi-17-1V matrícula ANX-2206 que era parte de un primer pedido de 8 helicópteros comprados a Rusia en 1994, por lo que estaba próximo a cumplir 25 años de servicio con la Armada de México –límite de la edad para darlos de baja.

De acuerdo con la Semar, el helicóptero recientemente había realizado un mantenimiento mayor (licitado en mayo de 2018) por lo que es muy posible que se haya extendido su vida de servicio más allá de las 9 mil horas de vuelo recomendadas por el constructor.

Este tipo de helicópteros son capaces de transportar hasta 28 pasajeros o cargar 3,000 kg colgados de un arnés. Para apoyar a sofocar incendios, son empleados como bomberos aéreos, equipados con heli-baldes de hasta 2,500 litros que transportan y descargan líquido desde el cielo. Este tipo de tareas son muy peligrosas.

El comandante del helicóptero, el capitán de Corbeta Miguel Ángel Ramos Machorro filmó un video –aparentemente horas antes del siniestro– en que solicitaba apoyo al centro de mando en Querétaro para que se desplazara una pipa con turbosina a la zona en la que operaba.

De acuerdo con Ramos Machorro, el tener que desplazarse hasta Querétaro para recargar combustible le tomaba 90 minutos, que serían mejor empleados realizando labores contraincendios o transportando brigadistas, si contara con combustible in situ. La SEMAR ha comprado 27 de estos helicópteros, 16 a Rusia, en 1994 y 1996. Otros dos, en 2002 de segunda mano en Colombia, 5 nuevos, en 2005 comprados con recursos del Fondo de Desastres Naturales y 4 de la versión mejorada Mi-17V-5 comprados entre 2009 y 2011. En junio de 2018, la Semar solicitó la compra de 3 helicópteros nuevos versión de transporte Mi-17 para a reemplazar su flota. El proyecto, de 1,118 millones de pesos y continúa vigente.

La última compra de helicópteros Kazan Mi-17V-5 fue realizada en 2011, por 3 aeronaves, a un costo de 58 mdd. En el último sexenio la Semar había concentrado sus adquisiciones en la flota de helicópteros de transporte Sikorsky UH-60M Black Hawk provenientes de EU y Airbus EC225LP de Francia. Tanto el Mi-17, como el UH-60M y el H225M (versión militar del EC225) son rivales acérrimos en el mercado internacional, pero en México, por diversas razones –algunas de peso político y otras de pesos– las distintas administraciones han decidido comprar una flota de chile, de dulce y de manteca.

Tanto la Armada como la Fuerza Aérea Mexicana operan los 3 modelos de helicópteros medianos antes mencionados para labores de transporte de carga y personal, rescate, evacuación médica y contraincendios.

La Semar opera 34 helicópteros de transporte mediano: 21 Mi-17, 10 UH-60M y 3 H225M –tiene en venta dos EC225LP en versión civil adquiridos recientemente; mientras que la SEDENA opera 54: 19 Mi-17, 17 UH-60M, 6 UH-60L y 12 H225M. La mitad de esta flota cuenta con más de 20 años en servicio (34 de los Mi-17 y los 6 UH-60L).

Los accidentes aéreos por lo general se deben a una cadena de errores, falta de entrenamiento –que no parece ser el caso– o un hecho de fuerza mayor. Por lo menos hasta este momento. El entrenamiento, mantenimiento y reemplazo adecuado del equipo debe contar con las herramientas necesarias para llevar a cabo las misiones que se les encomiendan, cuya lista parece estar en constante expansión.

*Consultor de la compañía Jane’sen Washington, DC.

IÑIGO GUEVARA MOYANO

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