Héctor Escalante: El riesgo en las palabras de AMLO

Cuando el Presidente habla de funcionarios o exfuncionarios y los menciona con nombre y apellido, no mide el peso de esas menciones

Héctor Escalante / Articulista invitado / El Heraldo de México
Héctor Escalante / Articulista invitado / El Heraldo de México

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador lleva toda la comunicación de este gobierno, en él recae prácticamente todo el contenido informativo que genera su administración. Las palabras del Presidente en sus conferencias mañaneras y, en general en sus mensajes, tienen un peso fundamental, no sólo en el entorno de la información.

Cuando el Presidente habla de funcionarios o exfuncionarios y los menciona con nombre y apellido no mide el peso que llevan esas menciones. Un pronunciamiento de López Obrador contra una persona puede hacer que cambie por completo su entorno laboral, familiar o social.

Nadie está en contra del combate a la corrupción; al contrario, todos celebramos que el Presidente haga un combate frontal a este tema que llevamos arrastrando por años, que nos presente información y que actúe conforme a derecho. Aquí el problema es que el Presidente, sin presentar prueba alguna, acusa o dice verdades a medias.

Durante la semana pasada se refirió al titular de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), Guillermo García Alcocer, un funcionario con más de 20 años en el sector energético, que se ha conducido de manera profesional, no se ha hablado de corrupción en alguno en los cargos que ha desempeñado y se le reconoce como un buen profesional.

El Presidente anunció que presentará pruebas sobre lo que llamó conflicto de interés. En tanto, García Alcocer señaló desde 2016 que un par de familiares trabajan en el sector, aún antes de su nombramiento.

Las palabras del Presidente en la coyuntura actual son aún más devastadoras, acusar a una persona implica que buena parte de la sociedad los juzgue y los llame corruptos, aún sin saber el contexto, aún sin presentar pruebas, aún sin decir la verdad.

A los seguidores de AMLO no les importa saber si hay sustento o no, ellos tomarán un veredicto porque lo dice el Presidente.

El presidente López Obrador tuvo el respaldo de millones de mexicanos, de hecho tiene el respaldo de funcionarios y exfuncionarios, incluidos a algunos que ataca en sus conferencias matutinas.

Ojalá que le informen mejor sobre lo que implica el sector energético, ojalá que no tome a la ligera ni las acusaciones ni los cargos que necesita este mismo sector, ojalá que vea que hay buenos funcionarios y programas que no por ser de administraciones pasadas deben desecharse.

Parece que esta administración se quiere sacudir todo lo que está en el pasado, aun si es positivo, aun si es un buen programa o un buen funcionario.

La lógica de cambiar todo cada seis años tampoco pareciera una buena idea, sin embargo se repite en este nuevo gobierno lo mismo de siempre.

Acusar está muy bien, pero acusar con pruebas es mejor aún, y sostener las acusaciones sería lo deseable. No necesitamos en este país más corrupción, pero tampoco la política del ataque para eliminar contrapesos, es tan mala una como la otra.

Deseable sería mantener a los funcionarios por sus capacidades y no quitarlos por resultar incómodos, las capacidades técnicas se deben de calificar por encima de las lealtades, de otra manera también sería corrupción.

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