Héctor Escalante: Corregir al gabinete

López Obrador lo mismo ha corregido al titular de Comunicaciones y Transportes que al subsecretario de Hacienda

Héctor Escalante / Articulista invitado / El Heraldo de México
Héctor Escalante / Articulista invitado / El Heraldo de México

Se ha vuelto una constante que las conferencias mañaneras sean el espacio ideal para que el presidente Andrés Manuel López Obrador corrija a su gabinete. Todos los días su equipo presenta una cifra, contesta una pregunta o señala un plan de gobierno, sin embargo, si al mandatario no le parece o le resulta incómodo, desmentirá a su gabinete. El Presidente siempre tiene la razón, aun sin cifras, sin datos, con información parcial.

Al Presidente no le importa que las descalificaciones desacrediten a su equipo, que al contradecirlos les limite su capacidad de operación. La persona más importante en este sexenio es el mandatario, no los poderes, no las dependencias, no los medios de comunicación, nada ni nadie por encima del Presidente. Es el mismo presidencialismo de siempre.

López Obrador lo mismo ha corregido al titular de Comunicaciones y Transportes que al subsecretario de Hacienda, o desmentido los datos oficiales de la Secretaría de Seguridad respecto a los decesos de su sexenio.

La comunicación y la coordinación al interior del gobierno parece escasa y a los funcionarios no les queda más que guardar silencio y agachar la cabeza, al menos públicamente.

El momento más vergonzoso de las correcciones presidenciales se dio cuando en una de las conferencias matutinas no sólo desmintió al subsecretario de Hacienda, Arturo Herrera, sino lo comparó con un adversario. Impensable que un gobernante sugiera que un elemento de su gabinete y pieza importante de la Secretaría de Hacienda sea un adversario. El subsecretario estaba ahí presente.

¿Los dichos presidenciales valen más que los datos oficiales? No. El Presidente no sólo desacredita cifras y funcionarios sino intenta convencernos que la única verdad es la suya. Parece ser un mensaje de campaña eterna, con promesas, buenos deseos y una narrativa que siempre le es favorable, incluso con datos en contra. Desde su óptica es mejor omitir lo negativo y compartir lo positivo, aun cuando sea parcial.

Ningún gobierno desea verse mal, menos cuando no tiene si quiera 6 meses en funciones. Las conferencias de prensa diarias satisfacen a un grupo que creerá ciegamente en lo que dice el gobierno y el presidente López Obrador. Sin embargo, de a poco comenzarán a confrontarse datos sobre lo que se dice y lo que es, sobre lo que se prometió y los avances reales.

En la conferencia de ayer, el periodista Jorge Ramos confrontó con información oficial al Presidente a pesar de ser información del mismo gobierno, información pública de una dependencia, López Obrador la descalificó. ¿Por qué? Porque le incomodó, porque no le hacia quedar bien, porque no es lo que quiere comunicar.

Quedan años de gobierno, habrá aciertos y errores. Una de las promesas del Presidente en campaña fue hablar con la verdad. La tentación de maquillar cifras es muy grande, más cuando hay una ciudadanía que pide cuentas pronto. Más cuando pasan los meses y de a poco será imposible echarle la culpa a los gobiernos anteriores.

El tiempo dirá si el mandatario dijo la verdad o le incomodó.

 

Por Héctor Escalante

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