Hay esperanza

ALEJANDRO POIRÉ

No deja de sorprender la peligrosa saga que ha sido la presidencia de Donald Trump. Al mando del complejo militar más poderoso de la historia está un niño berrinchudo que embate tóxicamente a sus enemigos. Cuando no los encuentra, los crea, siempre los exagera en su maldad, y los pretende arrinconar y provocar apelando a una mezcla de insatisfacciones, incertidumbres y racismos que permanecen en la sociedad estadounidense.

Su presidencia (al lado de otros fenómenos autoritarios y populistas) ha desatado en la academia de aquel país una serie de libros de amplia recepción que reflexionan sobre la muerte de las democracias, el fascismo, la oligarquía, la corrupción y el nepotismo. Todos ellos poniendo a Trump y Estados Unidos como protagonistas centrales de una tendencia global creciente en el siglo XXI.

Y a pesar de que la economía estaba creciendo a un ritmo acelerado (sobre todo como efecto de un gran impulso fiscal que quizá termine por convertirse en recesión), los votantes estadounidenses llevaron a la Cámara de Representantes a una nueva mayoría demócrata sustancialmente más joven, y con el más alto número de mujeres en la historia.

Destaca Alexandria Ocasio Cortez, congresista por el Bronx y Queens en Nueva York, quien a sus 29 años se ha convertido en la imagen más potente del cambio que acecha a Trump mismo, al Partido Republicano, e incluso a la élite demócrata más tradicional. De origen puertorriqueño, y candidata por primera vez en una campaña política, ganó su elección ofreciendo un sistema de salud pública universal y educación superior gratuita, y gracias a un uso impecable de las redes sociales. De tener cerca de 300 seguidores en Twitter hace año y medio, hoy cuenta con casi 2.5 millones en esa plataforma, y 1.6 millones en Instagram. No sorprende. En ellas comparte recetas de familia, se burla de sus críticos que develan un video juvenil de sus épocas de estudiante, y reflexiona sobre precisamente esos temores que subyacen en el electorado estadounidense, pero no desde una posición de odio, sino desde la esperanza y la justicia.

En el contexto del cierre del gobierno más largo de la historia de Estados Unidos, ha insistido en que no se le pague a los congresistas mientras no se apruebe el presupuesto, al igual que al resto de los trabajadores gubernamentales, y ha dado marcaje personal al líder del Senado Mitch McConnell, ese aliado silencioso de Trump, evidenciándolo en su corresponsabilidad.

Recientemente ha lanzado una propuesta novedosa para financiar sus ideas, un impuesto de 70% al ingreso superior a los 10 millones de dólares, que ha generado entusiasmo entre sus partidarios y temor entre sus adversarios, y anuncia ya su respaldo a grupos de activistas que apoyarán las campañas de otras mujeres jóvenes en todo el país para la elección de 2020.

Si usted se preocupa por el futuro de las democracias, sígala de cerca en las redes. Como otros ejemplos de ese país y también del nuestro, Ocasio Cortez es muestra clara de cómo siempre, aún en los momentos más obscuros, hay espacio para el talento, la creatividad, la convicción y sobre todo, la esperanza en la política.

Alejandro Poiré

Decano

Ciencias Sociales y Gobierno

Tecnológico de Monterrey

19 de enero, 2019

@AlejandroPoire

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