Hay esperanza

La negociación entre CIE y el gobierno vive sus horas más tensas, y está a la espera de que se llegue a un acuerdo

Juan Antonio de Labra / Más F1 / Heraldo de México
Juan Antonio de Labra / Más F1 / Heraldo de México

La permanencia de la Fórmula 1 en México vive sus horas más tensas. Aún no se sabe si, finalmente, habrá un acuerdo para que el gobierno federal invierta en el GP de México y éste conserve su lugar dentro del calendario mundial de la FIA a partir de 2020. De tal suerte que aún hay esperanza.

La empresa que gestiona esta carrera (CIE) quizá es consciente de que tampoco es bueno tratar de alargar tanto la espera, en virtud de la desconfianza que esto puede generar en Liberty Media. Sin embargo, es imperativo que se comprenda la circunstancia adversa del momento que se vive, tras el cambio de mando político.

Porque cuando se firmó el primer contrato para que la Fórmula 1 volviera al país luego de 23 años de ausencia, nadie imaginaba que, al cabo de cinco años, un golpe de timón iba a crear un ambiente de tanta incertidumbre alrededor del Gran Premio de México.

Y ya desde mayo de 2018, cuando arrancaron las campañas políticas, ese temor de un cambio de gobierno adverso para la Fórmula 1 (en este caso por su tendencia de austeridad), comenzó a crear un ambiente preocupante, agravado, semanas más tarde, con las primeras declaraciones hechas por algunos funcionarios que nada tenían que ver en el asunto.

Desde entonces, la bola de nieve comenzó a rodar cuesta abajo adquiriendo cada vez un mayor tamaño, hasta convertirse en una avalancha que ahora mismo mantiene en vilo la permanencia de la carrera en el Autódromo Hermanos Rodríguez, una vez que concluya la del 27 de octubre de 2019.

Si bien es cierto que el Presidente Andrés Manuel López Obrador había dicho que el presupuesto asignado a proyectos de turismo se iba a destinar a la construcción del Tren Maya, un argumento de peso al lado de cualquier otro, Claudia Sheinbaum es consciente de la importancia de realizar la inversión para que se lleve a cabo el Gran Premio de México.

Y es completamente lógico que pretenda defender los intereses de la ciudad que gobierna, ya que la derrama económica de este evento, durante los primeros años, ha rebasado los 23 mil millones de pesos. Y si a ello se suma el impacto mediático de la Fórmula 1 y la proyección de imagen que representa para la capital -y también para el país- su hipotética cancelación no se puede tomar tan a la ligera, esgrimiendo el mismo demagógico discurso de austeridad.

Con estos números en la mano, y el aval de haber organizado, por cuarto año consecutivo, la mejor carrera de las más de 80 que en este tiempo se han celebrado en 20 países de los cinco continentes, el gobierno mexicano tendría que hacer una valoración objetiva de su trascendencia, y tratar de conciliar los intereses para que este magno evento se mantenga vigente.

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