Hasta un niño vence a AMLO

La lucha del Presidente contra la niñez ha escalado hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación

Alejandra Icela Martínez Rodríguez
Úrsula Carreño / Columna Invitada /

La defensa de las Estancias Infantiles ha entrado en la fase de los últimos rounds. La jurisprudencia y el informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos a favor del programa original y no del apócrifo que impuso la Secretaría de Bienestar, apoyado por el Presidente, dilucidan una imagen boxística: en un esquina un niño y en la otra, Andrés Manuel López Obrador.

En los primeros embates a principios de año, el gobierno federal lanzó sendos izquierdazos a un programa, tachado de beneficiar a los familiares de políticos neoliberales. En ese transcurso, María Luisa Albores apoyando a AMLO gritaba contra los menores tachándolos de fantasmas.

Los episodios fuertes del enfrentamiento han sucedido con el apoyo del Poder Judicial, donde los niños se han beneficiado hasta el momento de más de 500 suspensiones definitivas de un total de 5 mil estancias amparadas.

La lucha del Presidente contra la niñez ha escalado hasta la Suprema Corte de Justicia. Ahí, dos rounds más se libran: la contradicción de la tesis de jurisprudencia a cargo de la ministra Yasmín Esquivel y la controversia constitucional a cargo del ministro José Luis González Alcántara, que será sometida ante el Pleno de la Corte.

Hemos visto manifestaciones en el Senado, en la Cámara de Diputados, en las calles, en la cara de Andrés Manuel. Las maestras y padres de familia han unido su voz demandando que se reinstale el programa por el evidente desamparo que afecta a los niños.

El desdén del gobierno federal ha sido evidente y las consecuencias, también: la mitad de los menores que acudían a las guarderías desaparecieron, o porque el lugar tuvo que cerrar por la falta de apoyo del gobierno, o como advertimos: los padres y madres iban a preferir quedarse con el dinero que ahora directamente les da el gobierno.

Si el objetivo de Bienestar era transformar las estancias en inmuebles abandonados, fantasma, pues lo puede presumir como un logro, ya que no vemos algún signo de eficiencia en esa secretaría.

O bien, si continúa el desacato por parte de la responsable, María Luisa Albores, quien tiene amplias posibilidades de pisar la cárcel. No me mal entiendan, pero quizá ella conozca primero de qué color son las paredes de una prisión antes que Emilio Lozoya Austin, ex director de Pemex, perseguido por la compra de una planta chatarra de AHMSA. La incompetencia podría ser castigada también antes que la corrupción.

El Poder Judicial se ha lucido como contrapeso a las decisiones que afectan las capas de nuestro país. Una muestra es la batalla que, para gusto de Morena, puede llamarse neoliberal de los empresarios en el rescate del NAIM en Texcoco. Sin embargo, ésta no se compara con la pelea que libran en estos momentos los niños frente el Presidente, quien cuando llegue a estar arrinconado en una esquina, contra las cuerdas, no tendrá de otra que levantar la mano del vencedor: el de un menor en pañales con un amparo bajo el brazo.

POR SAMUEL GARCÍA SEPÚLVEDA

SENADOR DE MC

@SAMUEL_GARCIAS

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