¿Hacia un parcial liderazgo latinoamericano?

El súbito activismo llama la atención, en un gobierno que era visto como renuente a ser líder regional

José Carreño / Desde afuera   / Heraldo de México
José Carreño / Desde afuera / Heraldo de México

El gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador asumió un papel protagónico en la crisis boliviana, al convertirse en el punto de refugio para exfuncionarios del gobierno del presidente Evo Morales, y principal portavoz de quienes consideran su caída como un golpe de Estado militar.

El súbito activismo no deja de llamar la atención, en un gobierno que hace tan sólo una semana era visto como renuente a tomar un papel de liderazgo regional y no hace mucho anunciaba que pretendía reivindicar la Doctrina Estrada y las políticas tradicionales de no intervención y respeto a la autodeterminación.

El activo papel asumido en el caso de Bolivia y la renuncia de Morales, bajo presión, pueden ser vistos de formas distintas, pero la nueva prominencia mexicana es evidente.

El gobierno López Obrador se había preocupado por poner distancia aparente entre él y algunas de las versiones sobre su nueva militancia internacional, mientras otros, como el presidente venezolano Nicolás Maduro, han dado la bienvenida a lo que ven como un giro a la izquierda de la política exterior.

El hombre a seguir es el canciller Marcelo Ebrard Casaubón, que ha desplegado una fuerte actividad política hacia Latinoamérica y protagonizado acercamientos.

Con todo, los mensajes han sido contradictorios.

El gobierno mexicano ha buscado nuevos acercamientos o revitalizar vínculos con regímenes de la izquierda latinoamericana, incluso revalorado la que es una especial relación institucional con Cuba, que Ebrard visitó la semana pasada. Igualmente asumió una postura crítica hacia la Organización de Estados Americanos (OEA).

Pero al mismo tiempo, hace meses que su embajada ante el gobierno de Maduro se halla a nivel de encargado de negocios.

Maduro no es el único que ve a López Obrador como un posible líder latinoamericano y de hecho, según la prensa argentina, el presidente electo de ese país, Alberto Fernández, ve en el mexicano un aliado de importancia, tanto que su primer viaje después de la elección fue para visitar a López Obrador.

Según el periódico electrónico lapoliticaonline, ellos son ahora los líderes incuestionables de la izquierda democrática en América Latina y el Caribe. Elegidos en procesos electorales intachables, cuentan con el respaldo claro de la mayoría de sus ciudadanos.

Pero López Obrador parece incómodo en el papel de líder internacional y pone su atención en la política doméstica, al grado que la misma publicación citó su rechazo al liderazgo regional.

Aparentemente, delegó la responsabilidad en Ebrard, que a su vez actúa a través de su hombre de confianza, el subsecretario Maximiliano Reyes, que fue a la reunión que el Grupo de Puebla, compuesto por líderes de izquierda de la región, sostuvo en Buenos Aires, mientras el gobierno mexicano hacía eco de las opiniones de izquierda que definieron la situación de Bolivia como un golpe militar, aunque el punto provocó un debate en el continente.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS

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@CARRENOJOSE

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