Hacia 2020

24 aspirantes demócratas pretenden asumir el papel del Ejecutivo estadounidense el próximo año

Camila Gómez / Crónica Atómica / El Heraldo de México
Camila Gómez / Crónica Atómica / El Heraldo de México

Parece que fue ayer cuando Donald Trump se convirtió en Presidente de Estados Unidos. Muy pronto las amenazas, tensiones y sanciones se volvieron el pan de cada día de una política exterior cada vez más disruptiva. En casi tres años, reevaluó las relaciones comerciales en el cumplimiento de una de sus promesas electorales más fuertes: recuperar la economía.

En paralelo materializó una estrategia peligrosa pero funcional al final de cuentas. Combinar la esfera comercial con la de seguridad, para de paso asfixiar la crisis migratoria. Ahora sí, no habría país dispuesto a ver su economía caerse en pedazos, por abrirle la puerta a quienes -sin alternativa- usan su territorio de paso.

Hoy estamos a un año y medio de la posibilidad de ver a un nuevo líder estadounidense al frente. Un líder que destaque por sus ideas progresistas y no por nadar a contracorriente de los avances en materia ambiental y de derechos humanos que se han logrado a nivel internacional. Un líder que desde ahí busque la prosperidad económica en lugar de hacerlo desde las emisiones rentables y la fragmentación diplomática. Un líder que llame a la unidad global mediante la inclusión local, en vez de a las prácticas discriminatorias.

24 aspirantes pretenden asumir el papel del Ejecutivo en 2020 y para ello los debates presidenciales han comenzado. Los primeros dos, de corte demócrata, aprovecharon la ventana que la administración de Trump deja abierta en el ámbito migratorio, ambiental y racial.

En este esfuerzo sobresalieron dos candidatas, quienes además de llevarse las palmas, empacaron la victoria para su regreso a casa. La senadora Elizabeth Warren se mantuvo fuerte en el primer debate mediante la propuesta de políticas públicas concretas; específicamente sobre la regulación de armas, la migración y la atención médica.

Por su parte, la senadora Kamala Harris mostró gran preparación en el segundo debate, des-tacando por hacer énfasis en el cambio climático, así como por transmitir que las ideas progresistas no necesariamente van de la mano con el socialismo; un golpe directo a su contrincante, Bernie Sanders. La senadora consiguió poner la polémica racial sobre la mesa, señalando los vínculos que el ex vicepresidente Joe Biden tuvo con funcionarios segregacionistas. Finalmente, prometió asumir el compromiso para garantizar la inclusión dentro y fuera del debate.

Frente a la contienda electoral de 2020, los candidatos enfrentan un trabajo arduo: desbancar al actual Presidente estadounidense, quien se mueve con fuerza hacia la reelección. Si bien hasta ahora éste ha logrado cumplir algunas de sus promesas de campaña más fuertes, deja un vacío en temas relevantes tanto para el votante demócrata, como para el que busca una alternativa a su gobierno.

Está por verse quiénes consiguen aterrizar propuestas contundentes que logren cerrar la brecha responsable de la incertidumbre que hoy inunda a millones de electores.

Por Camila Díaz Gómez Barreiro

@CAMILAGOMEZDB

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