Hace campaña electoral en el exterior

Trump pisotea y amenaza para luego sentarse a negociar, es su manera de hacer política internacional

Israel López / Orbitando / Heraldo de México
Israel López / Orbitando / Heraldo de México

El Presidente de Estados Unidos cambió, le guste o no al mundo, la manera de hacer política internacional: pisotea, amenaza, aprieta el cuello y luego se sienta a negociar, para hacer sentir la hegemonía estadounidense y con ello convencer a su base electoral, ante su muy probable reelección en 2020.

Precisamente el 28 y 29 de junio el G20 (los 20 países más industrializados y emergentes, México entre ellos) se reunirá en Japón con la prioridad de encontrar una solución a la guerra comercial que mantiene Washington con Beijing.

Un pleito que abrió el magnate neoyorquino imponiendo aranceles a productos chinos por valor de 50 mil millones de dólares –argumentado prácticas desleales de comercio–, pero el gigante asiático respondió con el incremento de tarifas a más de 128 productos estadounidenses.

En esta guerra, los platos rotos los han pagado 75% de las empresas de EU en China con una menor demanda de productos. Trump encontró la horma de su zapato con un país, que si de algo sabe, es presionar para salirse con la suya.

Hace un par de semanas, Trump atizó el incendio nuclear que mantiene con Irán (enemigo de Israel) culpándolo del ataque a dos buques en el Golfo de Omán –punto estratégico para el petróleo–; el señalamiento tiene dedicatoria al amplio sector judío que lo apoya, entre ellos, su yerno.

El magnate también estuvo recientemente en Gran Bretaña, donde la expectativa era saber si respetaría los protocolos reales. Pero no, decidió entrometerse en el asunto más delicado por el que atraviesa ese país: la salida o no de la Unión Europea.

Trump recomendó salir del bloque sin un pacto, el escenario más hostil para ambas partes, pero que a EU le permitiría hacer más negocios con Reino Unido y, de paso, terminar de fracturar la vieja alianza con los países de la OTAN; con los que tiene un fuego ardiendo.

La especulación sobre la ayuda de Rusia a Trump para ganar la elección de 2016 no ha terminado, pero el pasado 12 de junio el magnate anunció el envío de mil soldados a Polonia, lo que hizo enojar a su supuesto aliado, el presidente ruso, Vladimir Putin, quien lo acusó de provocar inestabilidad mundial.

Y claro, en plena campaña, Trump decidió que sólo México debe contener los flujos migratorios hacia EU. Fue suficiente un amago arancelario para después negociar con el gobierno mexicano e imponer sus condiciones.

Lo interesante es que sólo le gustó México para ese propósito, porque a los países donde se originan los flujos migratorios no los tocó, aunque mantiene un diálogo abierto con el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras), pero eso sí, sin la participación de nuestro país. ¿Qué raro, no cree usted?

Por último, no podemos olvidar su injerencia en la crisis de Venezuela. Apoyó al opositor Juan Guaidó y presionó para expulsar del poder a Nicolás Maduro, quien no se ha dejado. Sin embargo, hoy parece que ese incendio sí lo está dejando apagar, quizá no sea tan redituable electoralmente.

Por Israel López Gutiérrez

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