Gustavo Meouchi: ¿Buffon no?

Una de las tradiciones italianas por excelencia es dar al mundo líderes y consejeros que cambian la cosmovisión de todas las culturas de la Tierra


El Imperio Romano, su comida, Maquiavelo, la península es generosa con los frutos que da al mundo. Otra enorme tradición suya es ser la cuna de guardametas fenomenales, entre los que podemos mencionar a Enrico Albertosi, al gran Dino Zoff, y a Walter Zenga.

Por: Gustavo Meouchi

Y este corazón podrido de latir -diría Sabina-, abatido y triste, rezuma tolerancia ante lo absurdo, pero nunca se torció ni desvió el rumbo. Entendió que nuestro paraíso no es el de Milton. Es el del Calaca, Bonavena, Gisleno, Rivas Barrales, El Wama, y quien probablemente haya sido el mejor jugador que parió madre en nuestra tierra: Lalo Moses.

En nuestros tiempos brilla con luz propia el gran Gianluigi Buffon, a mi entender el mejor portero del mundo y quien últimamente ha guiado a la Juventus a otra final de la UEFA Champions League. Su palmarés es impresionante: siete campeonatos en la Serie A, tres copas de Italia (dos con la Juventus y una con el Parma) y seis Supercopas de Italia, una más de la UEFA y otra del mundo en 2006.

Ha obtenido numerosos reconocimientos personales, tales como, portero del año en la Serie A en ocho ocasiones, mejor portero del mundo en 2003, 2004, 2006 y 2007, premio Nacional de la Carrera Ejemplar Gaetano Scirea en 2016, entre muchos otros.

Líder indiscutible en la Selección Italiana y en su club, la Juventus de Turín, en la que, junto a sus compañeros de la defensa, Bonucci, Barzagli y Chiellini, forma una de las mejores defensas que se hayan visto en la historia del futbol mundial. Su gran desempeño ha contribuido a que su club haya ganado consecutivamente los últimos cinco escudetos en Serie A. Además de ganar dos copas de Italia (2014-2015 y 2015-2016), así como las Supercopas de Italia en 2013 y 2015.

En esta temporada, a sus casi 40 años, está a unas semanas de ganar su sexto escudeto consecutivo y ha logrado, no solo que su equipo llegue a la final de la UEFA Champions League, sino que durante el torneo mantuvo su portería en cero durante 600 minutos (casi siete partidos), y sólo ha permitido cuatro goles en toda la competición, uno de ellos justo antes de clasificarse a la Final.

Pero si queremos conocer a este jugador los números no bastan, por muy impresionantes que sean. Lo que le da grandeza a este portero, lo que lo convierte en un líder extraordinario, es su carisma dentro de la cancha. El abrazo al compañero cuando acierta, pero más cuando falla; la sonrisa y el gesto de tranquilidad cuando el partido está más tenso que nunca; el juego leal y limpio en cada momento en que se enfrenta a con su contrincante.

¿Sería entonces impensable que la FIFA lo pusiera a contender por el balón de oro, junto con los dos monstruos del futbol, Messi y Cristiano? ¿Por qué no? Quizá en esta ocasión lo gane el gran Gianluigi Buffon.

joratla@hotmail.com

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