Indicadores para la competitividad fronteriza

Los países de las fronteras mesocaribeñas forman parte de otros espacios interesantes, con sus propios sistemas de indicadores y estándares de desarrollo


Para un impacto benéfico de las negociaciones y revisiones de acuerdos comerciales se requiere de un conjunto de indicadores construidos con un imaginario adecuado que responda a criterios con vista a la actualidad, en particular, en materia de competitividad.

Lo interesante es que el modelo al que respondan puede ser hecho cualitativa y cuantitativamente de acuerdo con nuevos estándares. Para comenzar, quiénes participan, qué esperan, por qué y de cara a cuáles imaginarios.

El diálogo en la construcción del sistema existe y se puede ampliar ante el nuevo posicionamiento de los actores locales y regionales en el entorno en el que México se encuentra; especialmente en sus entornos fronterizos inmediatos al sur, sureste y norteamericanos.

El escenario es de fortalezas y riquezas o retos internos y externos, como los cambios geopolíticos y los de las gobernanzas en diferentes materias. Por eso, la idea de generar una nueva estructura de estándares de competitividad para la región puede ser de interés de los involucrados en las construcciones futuras.

Invertir en el fortalecimiento de estos modelos asegura tomar en cuenta los intereses y posibilidades de la zona. El tejido social sería el más beneficiado, por ende, el resto de los campos de la vida social, económica y social en fronteras compartidas.

En 1966 Xavier Gorostiaga S.J. sostenía que Centroamérica podía tener dos opciones: Estar ante una mezcla ingobernable como lo en ese momento ocurría en Somalia y Taiwán, o ser un puente entre el norte y el sur del continente americano, entre el Atlántico y el Pacífico.

El economista, distinguido por su contribución a diálogos interamericanos, era de los estrategas convencidos de que la construcción del desarrollo en Mesoamérica y El Caribe como región era la salida para enfrentar escenarios con una posición fuerte y competitiva en el futuro.

Queda claro que es necesario adecuar criterios y que la diferencia de contexto no cambia las necesidades y consideraciones estratégicas a largo plazo. Ahora hay más factores que favorecen la elaboración de nuevos estándares comunes regionales. Más en las actuales condiciones de estructuración del sistema internacional, que prefiguran un sistema global diferente que el que encontró el cambio del siglo XX al XXI.

México y Colombia comparten territorio con seis países centroamericanos: Belice, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica y Panamá, que son parte con República Dominicana, del Proyecto Mesoamericano de Integración. Esos países tienen sus propios mecanismos de integración regional.

Los países de las fronteras mesocaribeñas forman parte de otros espacios interesantes, con sus propios sistemas de indicadores y estándares de desarrollo. De las comunidades del Commonwealth, la francofonía y los acuerdos de libre comercio como los de desarrollo de América del Norte, Pacífico, Iberoamérica, Europa–América Latina y El Caribe.

Calidad de vida, institucionalidad social, cooperación, identidad, multiculturalidad, conectividad y comunicación, pueden integrarse a los estándares globales de competitividad. Se trata de más de una comunidad regional interoceánica que tiene la capacidad para incidir en esos estándares. Los nodos de conectividad son muchos.

 

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