Atención y solidaridad multidimensional

La cooperación y solidaridad multidimensionales representan materia firme para la conciliación de problemas antiguos

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En la víspera de las celebraciones de las independencias de México y Centroamérica, la naturaleza ha creado las condiciones para recordar que la vida de la región depende de la convivencia de las comunidades que la habitan.

Compartir comunidades aumenta la necesidad de la coordinación ante lo ocurrido como resultado de los fenómenos naturales en México, el Golfo de México, Centroamérica y El Caribe en lo que va de septiembre.

Más de 10 países han resultado directamente afectados y cerca del doble de manera indirecta por el terremoto de más de 8 grados Richter de la noche del 7 de septiembre. Amplios territorios en el Pacífico, el Golfo de México y las Antillas, por las tormentas, huracanes, mareas y lluvias de la temporada.

Los preparativos en materia de infraestructura, recursos tecnológicos y de previsión han resultado útiles, pero no suficientes para enfrentar circunstancias adversas para la estabilidad y bienestar de miles de comunidades, municipios y ayuntamientos, en una región que incluye parte de las reservas estratégicas de la biósfera y del patrimonio mundial.

La cooperación para la atención ha requerido que la atención a los fenómenos se produzca con participación solidaria, en esfuerzos local y nacionales reconocibles para los que la comunicación y la coordinación han sido centrales.

Precisamente esa fue una de las razones por las que en 2003 fue difícil encontrar una definición sencilla y se concluyó con la declaración de seguridad hemisférica en el marco de la OEA que plantea una perspectiva multidimensional para la cooperación regional.

Continúa la emergencia. Es momento de reflexión y se confirma la necesidad de crear estándares que aseguren la calidad de vida con otro diseño de colaboración horizontal, ahora que se conforma una realidad diferente en un entorno que se caracteriza por su pertenencia multiregional.

Patricia Scotland, Secretaria General del Commonwealth, del que es país miembro Belice, enfatizó el 8 de septiembre la necesidad de la coordinación para las acciones de apoyo a las víctimas del huracán Irma, justo el día siguiente que el terremoto hizo temblar la tierra en el istmo centroamericano causando sus principales estragos en México y Guatemala.

ONU Hábitat plantea la necesidad de enfrentar el diseño de las ciudades con otros enfoques, especialmente para las zonas de vulnerabilidad vulcanológica.

Las alertas estratégicas vienen indicando que las ciudades en zonas de riesgo vulcanológico y costeras serían las que sufrirían el mayor impacto del desarrollo urbano o del cambio climático, afectando la gobernabilidad local y las actividades urbanas, agropecuarias, marítimas, de comunicación y turismo.

La cooperación y solidaridad multidimensionales representan materia firme para la conciliación de problemas antiguos, antes de que surjan nuevas tensiones regionales como consecuencia del interés de enfrentar los retos de la macro región.

La globalidad está presente, como lo marca el hecho de que algunos de los fenómenos meteorológicos en el continente americano han tenido su origen en los mares cercanos a África, o el que los sismos también han acontecido en otras partes de la Tierra. Por lo pronto, el llamado al apoyo humanitario recibe una amplia respuesta social.

 

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