Goldman Sachs y Venezuela

Goldman Sachs vuelve a dar de qué hablar, esta vez por la compra de bonos emitidos por el gobierno de Venezuela

Un debate de la mayor trascendencia, que cambiará el destino entero del capitalismo, inició esta semana. La compra que hizo Goldman Sachs de bonos emitidos por el gobierno de Venezuela de Nicolás Maduro ha despertado gran indignación. La información la desveló The Wall Street Journal, diciendo que los bonos fueron emitidos por la petrolera PDVSA, y que la compra alcanzó los Dlls. $ 2 mil 800 millones. Dinero fresco para financiar a Maduro.

Pero el debate creció estos días, a raíz de un movi-miento llamado Los Bonos del Hambre, iniciado por Jorge Botti, un empresario que propugna por un cambio en su país (ayer Botti puso un tuit donde defendía al gobierno de México de los comentarios de la canciller venezolana, que atacó a Luis Videgaray. Botti calificó las palabras de ella como la estúpida lógica comunista).

El problema de fondo es, pues, si un banco debe facilitar recursos de financiación a un dictador como Maduro. Goldman ya se defendió. Lo hizo patéticamente, aduciendo que compró esos bonos porque cree que la vida en Venezuela tiene que mejorar, y que piensa que así será. Al parecer el vocero tuvo que hacer malabares para frasear eso.

En su web oficial, Goldman Sachs dice que la reputación es uno de sus principales ac-tivos, y que es el más difícil de restituir si por alguna razón es afectado. Asimismo, asegura que son un banco dedicado a cumplir completamente con el espíritu y los términos de las leyes, las normas y los principios éticos que nos gobiernan. Esta semana, sin embargo, manifestantes venezolanos con pancartas en las calles de Manhattan —muy notorias— hicieron ver públicamente que Goldman está financiando una dictadura.

La pregunta que tendrán que hacerse los empresarios mexicanos que escuchan los consejos de Goldman es si desean operar con un banco que tiene este comportamiento. ¿Qué sensaciones experimentarán Samuel Villegas y todo el equipo de esta firma en México cuando se sienten en las próximas juntas con sus clientes a decirles que ellos les pueden hacer la siguiente fusión o adquisición? ¡Imaginémonos los susurros de los clientes! (Estos fueron los que financiaron a Maduro) ¿Qué explicación logrará hacer converger los principios éticos que dicen tener con el escándalo internacional?

El caso de Los Bonos del Hambre pasará a la historia como uno de los grandes episodios de cuestionamiento de valores del capitalismo. Ojo: no es que antes las grandes instituciones no hayan hecho transacciones de este tipo. Siempre lo han hecho -asumiendo el principio básico de que el capital no tiene moral—. El problema es que ahora están desnudos, expuestos, y que la gente ya no se traga el cuento de la rentabilidad a toda costa. O puede que se lo trague, pero debes estar dispuesto a tener miles de memes en la red y protestas en las calles…

 

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