Gobernar entre verdades

Se debe convertir la expectativa en realidad, minimizar los errores cometidos con independencia del origen (actual o anteriores administraciones) y que la población pague el menor costo posible

Óscar Sandoval / Articulista invitado / El Heraldo de México

Ser oposición no es oponerse, es contrastar perspectivas; oponerse en política y en el espacio público es buscar un lugar en el poder.

Ser gobierno es encontrar el mejor matiz entre las perspectivas. Como gobernante, el objetivo debe ser lograr la implementación y resultados deseados de una política pública que normalmente emana de una propuesta de campaña votada por los ciudadanos.

El inicio de cualquier gobierno tiene tres ingredientes: expectativa, inminencia de errores y costos por la toma de decisiones.

La visión debe ser convertir la expectativa en realidad, minimizar los errores cometidos con independencia del origen (actual o anteriores administraciones) y que la población pague el menor costo posible.

Pero, definir cuál sería el menor costo si en realidad, casi siempre, es imposible saber con certeza el costo de las decisiones de gobierno.

Al día de hoy, nadie sabe en realidad cuánto cuesta cancelar el NAIM. Sabemos lo que representa en términos monetarios el huachicol, pero no lo que verdaderamente significa el estatus actual: una población convirtiendo la expectativa en temor y la consecuencia que esto podría tener para el gobierno.

El presidente López Obrador sabe comunicar. Lo hace mejor desde el contraste.

Gobernar requiere más que acciones espectaculares en la que se busque un eco interminable ya sea para bien o para mal.

Estos tiempos, los grandes logros de gobierno son cosa del pasado.

El Presidente no puede gobernar entre verdades contrastadas, tiene que construir definiciones claras sobre lo que es México no solamente a futuro sino en el día a día que, es lo que hace un destino atractivo.

Alfonso Romo, vínculo entre las decisiones de gobierno y el sector empresarial decía a embajadores y cónsules, ahora encargados de promover al país como un polo de inversión, que México requiere de inversión extranjera para poder generar un mayor crecimiento en un entorno en el Banco Mundial bajó nuestra expectativa de crecimiento a 2 por ciento. Contrastes, no matices.

Un cúmulo de mentiras se convierte en al menos, muchas verdades: las de todos los participantes en un tema.

En el tema del huachicol, nadie sabe realmente cuál es el estatus, porque los supuestos hechos están solo sustentados en dichos.

Hay acuerdo en que la corrupción nos limita como país al tiempo que este fenómeno es parte de la forma en la que México funciona. No justifica, es dato.

Más crisis como éstas vendrán. La oposición del PAN y el PRI están en un silencio que empieza a sonar a complicidad con el pasado o acuerdo con el presente.

Los empresarios, en franca oposición. Con este escenario nadie gana, por más paciencia que tengamos.

 

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@osandovalsaenz

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