Gobernar con ética

El gobierno de López Obrador se compromete a una revolución moral hacia la cuarta transformación

César_Cravioto
César Cravioto Romero / Comisionado para la reconstrucción de la CDMX

Para Max Weber, uno de los padres fundadores del análisis del poder, el político debe tener: amor apasionado por su causa; mesura en sus actuaciones y ética de su responsabilidad.

Con la ética como principio, el presidente Andrés Manuel López Obrador se comprometió a no generar corrupción, influyentismo, amiguismo o nepotismo de gobiernos anteriores.

Bajo esta lógica, anunció en un memorándum que ningún familiar estará autorizado para hacer gestión, o pedir algún favor en su nombre, o llevar a cabo negocios con el gobierno en su beneficio o a favor de sus recomendados.

No regresará ninguna de esas lacras de la política de antiguo régimen, advirtió en el memorándum dirigido a los servidores públicos en general.

Incluye a su esposa, hijos, hermanos, hermana, primos, tíos, cuñados, nueras, concuños y demás familia del Presidente. Dijo también que todos los servidores públicos estamos obligados a honrar nuestra palabra y cumplir el compromiso de no mentir, no robar, y no traicionar la confianza de los mexicanos.

Fue tajante en sus principios éticos. Recomendó a los destinatarios, no escuchar promesas indecorosas, y en el caso de sus familiares ni siquiera recibirlos en su oficina o contestarles el teléfono. De no cumplirse esta recomendación: se podría caer en actos de deshonestidad y en la esfera del derecho penal, aseguró al pronunciarse en contra de un régimen de privilegios.

No tengo esposa, no tengo hijos, no tengo hermanos, no tengo nueras, no tengo familia para asuntos público, advirtió.

Sabemos que, en anteriores administraciones, la vida política e institucional estuvo marcada por la corrupción, la simulación y el autoritarismo, a pesar de que millones de mexicanos trabajan a diario honesta y arduamente para acabar con prácticas caducas del modelo neoliberal impuesto en los últimos 30 años. En el pasado, funcionarios de todos los niveles abrían espacios y dotaban de privilegios a sus familiares.

Los desatinos del presidente Vicente Fox frente a las ambiciones políticas de su esposa Marta Sahagún; el puesto de María Fernanda Said Pretelini, (sobrina de Enrique Peña Nieto) como coordinadora de comunicación social en Petróleos Mexicanos (Pemex) con apenas 25 años, recién egresada de la carrera y con un sueldo de 3 mil 600 dólares mensuales; el interinato entre el gobierno de Humberto Moreira y el de Rubén Moreira: son casos que muestran el nepotismo en gobiernos anteriores.

Hoy, el gobierno del presidente López Obrador se compromete a una revolución moral hacia la cuarta transformación social de la historia de México, y también ha advertido a las autoridades estatales y municipales postuladas por Morena que no permitirá el nepotismo en sus gobiernos. No podemos permitir que se hereden cargos y privilegios como sucedió en las administraciones del PRD, PAN, PRI: esto significaría un grave retroceso en materia de administración pública.

POR CÉSAR CRAVIOTO
COMISIONADO PARA LA RECONSTRUCCIÓN 
@CRAVIOTOCESAR

¿Te gustó este contenido?