Gobernadores en la orfandad

Por la forma en la que se comportan, todo indica que acabó la luna de miel entre AMLO y los gobernadores

Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México
Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Los mandatarios panistas, priistas y perredistas se quedaron sin guías morales y los acercamientos que en su momento tuvieron con el equipo de transición de AMLO de poco o nada han servido.

Casos excepcionales, como el del chiapaneco Manuel Velasco, han logrado afianzar las alianzas que tejieron con el Presidente electo.

De ahí en fuera, todos los demás se quedaron en la orfandad. La vida les cambió después del 1 de julio.

Hasta antes del lunes pasado, previo a la segunda reunión de la Conago con Andrés Manuel, todo parecía caminar en armonía, por lo menos con los mandatarios del PRI.

Sin embargo, esa percepción cambió en el momento en que sus 14 gobernadores emitieron un pronunciamiento pidiendo explicaciones sobre las medidas que tomará el tabasqueño. Seremos una oposición constructiva: receptiva a los planteamientos del gobierno, pero propositiva respecto de los asuntos prioritarios para nuestros estados y para el país.

Eso que plantearon después de la reunión de la Conago era la introducción a un mensaje que más bien se leyó como exigencia. Pidieron a AMLO conocer el detalle de varias propuestas, sobre todo los alcances y facultades de los superdelegados estatales.

El pacto federal no conoce autoridades intermedias. Y nunca sustituirán a las autoridades democráticamente electas, tampoco enfrentándolas, le dijeron. Como en política la forma es fondo, no se escuchó decir una sola palabra a AMLO, pero en la foto oficial del evento dio de qué hablar.

En el palacio de gobierno de Sonora, por ejemplo, se dijo que AMLO ordenó enviar hasta el fondo de la foto con gobernadores a la priista Claudia Pavlovich.

La razón había sido el resentimiento que provocaron en Andrés Manuel las reformas constitucionales que la gobernadora de Sonora impulsó en su congreso para ampliar su poder de veto. Esta decisión, dijeron, podría costarle más que perder la primera fila en futuras reuniones.

Los panistas también andan por la calle de la amargura. La mayoría está más ocupado en hacerle la vida de cuadritos a Ricardo Anaya y a su escudero Damián Zepeda, que en atender sus estados. Los gobernadores de Querétaro, Aguascalientes, Durango, Tamaulipas, Puebla, Baja California Sur, Quintana Roo y Nayarit, poco o nada han dicho sobre su relación con AMLO. Su prioridad es quitar el control del partido a Anaya, con todo y que la mayoría de ellos perdió las elecciones.

No sólo eso, en términos de peso real, sólo representan 16% del padrón panista de todo el país. Por esa razón, aseguran que no es factor de preocupación para la dirigencia del PAN y mucho menos para Andrés Manuel.

Éstas son sólo unas pinceladas de la nueva realidad de los otrora amos y señores de los estados. Lo que les espera no es un día de campo.

Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: La realidad es aquello que, cuando uno deja de creer en ello, no desaparece.

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