Gobernadores bajo la lupa

Por tercera ocasión, ciudadanos evalúan a sus mandatarios; el peor calificado es el panista Francisco Vega, de Baja California

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Alfredo González / A fuego lento / Heraldo de México

Reveladora resultó la encuesta que publicó El Heraldo de México sobre la percepción en torno a los gobernadores de los 32 estados de la República.

Uno de los primeros datos que salta a la vista es que los mejores evaluados, en honestidad, capacidad e integridad, fueron los panistas: Francisco Domínguez, de Querétaro; Diego Sinhue, de Guanajuato; y Mauricio Vila, de Yucatán.

En el extremo, el peor calificado es el también panista Francisco Vega, de Baja California, quien todo apunta a que llevará a su partido a una derrota electoral el próximo 2 de junio.

En capacidad, el que anda por la calle de la amargura (en el último lugar) es Cuauhtémoc Blanco, de Morelos. Tiene a su estado hecho un desastre en materia de seguridad, y eso se refleja en la encuesta realizada por Caudae Estrategias, que dirige Alejandro Caso.

Lo que también se puede apreciar con este ejercicio es que los gobernadores promesa resultaron un fiasco.

El jalisciense Enrique Alfaro, quien en su momento se convirtió en la insignia de Movimiento Ciudadano, no ha dado una. En honestidad, ocupa el lugar 11, mientras que en capacidad e integridad, está en el 10.

El cambio que impulsaron los ciudadanos de aquella entidad no ha resultado satisfactorio. Y lo peor del caso es que muchos veían a Alfaro como el tapatío que podría hacerle sombra al presidente López Obrador.

Como gobernador y líder de un ala opositora, no pinta. Y de seguir con esta tendencia, es muy probable que, más temprano que tarde, deje de ser una opción en la próxima contienda presidencial.

Otro caso que llama la atención es del panista Martín Orozco, de Aguascalientes, quien se encuentra entre los cinco peor evaluados.

No habría motivo de preocupación en el PAN si no fuera porque el 2 de junio su estado también irá a elecciones para renovar las alcaldías.

Lo que más preocupa a sus allegados no es la disputa con Morena u otro partido, sino con la alcaldesa con licencia de la capital, la también panista María Teresa Jiménez, quien se perfila para ser reelecta en el cargo y como candidata natural a la gubernatura en tres años, arrebatándole el control de la entidad. Otro que tampoco ha podido levantarse es el independiente Jaime Rodríguez El Bronco, de Nuevo León: en honestidad está en el lugar 28 de 32; en capacidad, en el 31; y en integridad, en el 30. Los priistas mejor evaluados resultaron Quirino Ordaz, de Sinaloa; Claudia Pavlovich, de Sonora; y Alejandro Moreno, de Campeche.

En el rubro de integridad, Alito alcanzó la posición número 5, lo que le da un empujón en su carrera por la dirigencia del PRI.

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Otro mandatario que no ha cumplido con las expectativas es el panista Javier Corral, de Chihuahua. En los tres rubros medidos está a media tabla, en la posición 15.

Su obsesión de venganza con su antecesor César Duarte y todo lo que huela a PRI, lo ha distraído del ejercicio del buen gobierno.

Sólo basta con echar una mirada a los índices de inseguridad y al manejo que le ha dado a la política y a la justicia estatal. Para muestra un botón: Jaime Herrera, ex secretario de Hacienda de Duarte, se convirtió en testigo protegido de su entidad, y por él 24 personas, ex compañeros suyos de gabinete, están en la cárcel, algunos desde hace dos años, sin sentencia, acusados de un peculado que no se les ha comprobado.

De los 15 jueces que hay en Chihuahua sólo tres están vinculados con los casos políticos, alineados con el panista Javier Corral.

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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: Quien mal gobierna, mal descansa.

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@ALFREDOLEZ

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