Globalización vs Nacionalismo

Tigres de la Universidad Autónoma de Nuevo León representa el trabuco multinacional, y Chivas de Guadalajara la identidad pura del futbol de la patria


La Final que inicia esta noche en Monterrey es inédita porque nunca la habían disputado estos amarillos y rojiblancos, y es anómala porque, contra la añeja costumbre, su definición no se transmitirá a través de la televisión abierta sino en los sistemas de paga (a menos que surja un cambio en las próximas horas).

El Guadalajara, nacional por su condición, nacionalista por su ideología, o sea, mexicano hasta la médula por decisión propia, defensor de una propuesta invariable de puros jugadores nativos, es el equipo local por antonomasia. Por romántico que parezca, siempre ha pasado de largo ante los fuereños, con tal de mantener su identidad. En tiempos de globalización galopante, el Guadalajara es la excepción de la regla.

Su tónica perfectamente definida hizo que Emilio Azcárraga Milmo creara en los años sesenta al antagonista perfecto, el América, con una mezcla de grandes futbolistas mexicanos y figuras extranjeras. Claro que los cremas ya existían desde varias décadas atrás, pero fue hasta entonces que definieron su concepto.

Esta vez no es el América su contrincante, pero la idea histórica de medir fuerzas con un equipo súper reforzado por extranjeros, se refleja nítidamente en este desenlace del torneo.

Quienes comulgamos con la filosofía del Chiverío y sentimos repudio hacia la malinchista regla 10/8 (en el futuro inmediato 9/9), que atiborra de extranjeros —no todos de calidad— al balompié mexicano, desearíamos que el Guadalajara alzara la copa el próximo domingo en la Perla Tapatía. Pero Tigres, colectivo poderoso, granítico, dominador absoluto de su sistema de juego, es el claro favorito para ganar la batalla.

Las Chivas tienen dinamismo pero han carecido de contundencia, mientras que a Tigres le sobra pegada, con un Gignac hermanado con el gol. Perfectamente aceitada está la maquinaria felina después de seis partidos ganados de forma consecutiva, mientras que la de los tapatíos llega diezmada y sin poderle ganar al Toluca en las Semifinales. El conjunto norteño nadó de muertito durante la fase regular de la campaña y fue de menos a más con un plantel vastísimo. Cerró la etapa regular con fuerza y llega en el punto más alto de su curva de rendimiento a disputar el título frente a la escuadra de Matías Almeyda, el todólogo del Guadalajara, entrenador y director deportivo a la vez.

A final de cuentas, son dos equipos grandes, por historia, por galardones y por inversión, los que van a dirimir el campeonato de liga este domingo en la Perla de Occidente.

Vamos a ver si el equipo de Jorge Vergara no resiente las ausencias por lesiones. Por lo pronto, creo que Gignac será la figura felina y Pizarro, la de los machos de la cabra.

 

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