Giro en la Asamblea Legislativa de Costa Rica

Para la ONU, es palpable el rezago global y en el continente; hubo un crecimiento prácticamente nulo en el número de mujeres que buscaron llegar a un cargo de elección

Giro en la Asamblea Legislativa de Costa Rica

El parlamento de Costa Rica eligió a Carolina Hidalgo como nueva presidenta. Compartirá con otras cinco mujeres los cargos directivos del órgano legislativo y de control político de ese país, donde a partir de este año, 26 de los 58 legisladores son mujeres, lo que marca una nueva dirección en materia de equidad. La congresista de 35 años es la tercera mujer en la historia reciente del país en presidir el Parlamento.

Los anuncios ocurrieron a pocos días de que se designara a Epsy Campbell, de ascendencia jamaiquina, como la nueva vicepresidenta en Costa Rica. Cinco años antes, se eligió a Zarela Villanueva, una juez con una trayectoria de 36 años, como presidenta de la Corte Suprema de Justicia.

El Instituto Nacional de las Mujeres felicitó a las legisladoras que se postularon a los cargos de mayor poder en el Parlamento y las Jefaturas de las fracciones de los partidos, antes de que el 1 de mayo se definieran la Presidencia del Directorio Legislativo y los Consejos Municipales de los 81 cantones. Con las designaciones creció la posibilidad de que las mujeres tengan mayor capacidad de influir en los órganos y decisiones políticas de ese país tanto en lo cuantitativo como lo cualitativo. Es decir, en aquellas que inciden en los indicadores nacionales de desarrollo y sostenibilidad o en las que tienen que ver con la paz y la seguridad en la región.

Pero el ambiente para la elección y participación parlamentaria de las mujeres es todavía un pendiente, en un momento de tensiones políticas en la región. Desde 2015, la Comisión Interamericana de Mujeres y el Mecanismo de Mecanismo de Seguimiento a la Convención Belém do Pará  coperan en el proyecto para fortalecer  las capacidades institucionales de autoridades políticas y electorales para mitigar la violencia y el acoso a las mujeres.

Según la Unión Interparlamentaria, la proporción de mujeres en los parlamentos nacionales de las  Américas creció lentamente entre 1990 y 2017. En América Central se refleja la misma tendencia en la inclusión parlamentaria: de cero a nueve congresistas en Belice, 7 a 13 en Guatemala, 10 a 26 en Honduras, 15 a 46 en Nicaragua, 11 a 35 en Costa Rica y 8 a 18 en Panamá.

Para la ONU, es palpable el rezago global y en el continente; hubo un crecimiento prácticamente nulo en el número de mujeres que buscaron llegar a un cargo de elección. Las señales de violencia política, y en especial contra las mujeres, constituyen un obstáculo a vencer en ese camino.

El papel de los órganos parlamentarios centroamericanos toma un lugar central en la estabilidad y bases de convivencia nacionales ante el fenómeno de la aparición de nuevas formaciones políticas y de los cambios de correlación entre los grupos parlamentarios, evidente en los últimos meses. La seguridad política de la democracia requiere un fortalecimiento regional, tanto para las mujeres, como en lo general en el espacio público.

 

*Catedrática

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