Ganó Macron…
¿y ahora?

A pesar de la abrumadora victoria del centrista Emmanuel Macron, no se pueden echar campanas al vuelo: Le Pen obtuvo un voto históricamente alto

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El triunfo de Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales de Francia provocó un suspiro de alivio en gran parte del mundo y especialmente en Bruselas, donde se temía que un triunfo de la derechista Marine Le Pen llevara a una nueva ruptura en la Unión Europea.

Pero fue sobre todo lo que parece como un freno a la marea del populismo nacionalista, que en Europa casi por definición es de derecha. Pero a pesar de la abrumadora victoria del centrista Macron, no se pueden echar campanas al vuelo: Le Pen obtuvo un voto históricamente alto para las formaciones de extrema derecha en Francia.

El abstencionismo tampoco puede ser ignorado. Casi un 27 por ciento de los franceses estuvo ausente de las urnas, incluso probablemente muchos izquierdistas descontentos con la idea de un liberal globalista en la Presidencia de Francia.

De hecho el sector más radical de la izquierda, encabezado por Jean Luc Melenchon, ya anunció su oposición a la agenda del nuevo presidente. El problema es que Melenchon nunca apoyó a Macron y no son pocos quienes lo critican desde medios históricamente de izquierdas, como Liberation o L’Humanité.

Y si los europeos pueden sentirse menos presionados, los problemas de Macron apenas comienzan. De acuerdo con la edición europea de politico.com: muchos movimientos políticos tradicionales exhortaron a sus militantes a votar por Macron para vencer a Le Pen, pero ya pasado el peligro, serán sus adversarios.

De entrada, dicen analistas, Macron deberá organizar un gobierno a partir de un Parlamento que hoy le es hostil y que será renovado en elecciones a partir del 11 de junio. Tiene apenas dos meses para que su movimiento En Marcha trascienda su fase de mera campaña presidencial.

Para complicar más las cosas, los miembros y posibles candidatos de En Marcha deberán invertir su propio dinero en las campañas electorales: en Francia los partidos políticos reciben fondos públicos de acuerdo con su actuación en los comicios anteriores y En Marcha no tiene antecedentes.

Para gobernar, Macron necesitará 289 votos -mayoría absoluta- en la Asamblea Nacional. Pero hasta ahora, al menos hasta la semana pasada, En Marcha sólo había apoyado abiertamente a 14 posibles diputados, y las condiciones de Macron para los presuntos candidatos legislativos obligan a que al menos la mitad de los candidatos carezca de experiencia parlamentaria y precluden alianzas con otros partidos.

El nuevo presidente francés deberá encontrar un balance entre los deseos de renovación expresados en su movimiento, y la necesidad de establecer puentes con el sistema aún vigente.

La victoria electoral de Macron permite festinar la derrota de la derechista Le Pen, pero puede verse en problemas si sólo ofrece un gobierno paralizado.

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