Antes del sismo, la miseria estaba ahí

Gobierno tras gobierno, los estados del sureste mexicano se quedan en los primeros lugares de pobreza y en los últimos de educación, salud y desarrollo


El sismo de la semana pasada dejó a la vista lo que cada tanto se nos olvida, no a nosotros, como sociedad, sino a esta clase gobernante sin preparación, sin inteligencia, sin sensibilidad.

Gobierno tras gobierno, los estados del sureste mexicano se quedan en los primeros lugares de pobreza y en los últimos de educación, servicios de salud y desarrollo tecnológico de todo país. Y esa, es una historia que nos debe –casi completita– el PRI, que ha gobernado mayoritariamente en la región.

Ahora que la tierra tembló como casi siempre, sólo que con mayor potencia, y que se derrumbaron viviendas y que al día de hoy el sismo ha cobrado casi 100 vidas, todo es peor. Y lo es porque en Chiapas, en Oaxaca y en Tabasco la gente es pobre, porque sus viviendas son precarias y sobre todo porque la ayuda ha sido deficiente.
Ayer, El Heraldo reportaba poblaciones que con derrumbes y muertos, seguían sin recibir ayuda, como el municipio de Unión Hidalgo. O en Santo Domingo Tehuantepec, donde la alcaldesa –Yesenia Nolasco– aseguraba mientras removía escombros que no han recibido nada. Nada. Nueve poblaciones que no necesitan de la mano de dios, sino de la responsabilidad que su gobierno juró, pero no asumió, y que brilla por su ausencia.

Entonces vemos en los peores lugares de Chiapas y de Oaxaca, que sus gobiernos no sólo han hecho muy poco para sacar a su gente del rezago en el que están sumidos, sometidos, sino que además son incapaces de reaccionar ante una catástrofe.

No es que esté bien, pero algunos gobiernos saben aprovechar los malos momentos para sacar lo mejor de sí… e incluso para capitalizarlo políticamente. Estos no. Vaya, ni siquiera seguridad han podido brindarles a las personas que hoy tienen las esperanzas rotas.

En Oaxaca cientos de miles de personas –sí, cientos de miles– duermen en las calles, porque temen perder a manos de los saqueadores, las pocas pertenencias que pudieron rescatar del desastre ocurrido la noche del jueves, cuando un temblor de 8.2 grados en la escala de Richter azotó a México. De todas formas, los albergues que proporciona el estado, también son al aire libre, han denunciado. ¿De verdad el gobernador Alejandro Murat no ha podido acomodar bajo techo –aunque sea precario– a los damnificados? Lo dicho: Ni preparación, ni inteligencia, ni sensibilidad. Así de sencillo.

Ojo con esto:

Lo advirtió la semana pasada el analista Ricardo Raphael. El empeño panista por evitar el pase automático del procurador Raúl Cervantes a la Fiscalía General, no es una cuestión de principios; sólo reacomodan las fichas rumbo al 2018. Con el frente amplio en marcha, casi seguro, el candidato presidencial saldrá de las filas del PAN. Entonces, necesitan encontrar un buen lugar para conformar a Miguel Ángel Mancera, que hubiera sido el gallo del PRD. ¿Será?

asidesencillo@yahoo.com

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