¿Gabinete o Montessori?

Más que una dictadura, lo que se mira es una ausencia de cabezas y de visión estratégica que rememoran el inicio del gobierno de Fox

Wilbert_Torre
Wilbert Torre / Serendipia / Heraldo de México

Una idea arraigada en el círculo rojo ha pintado a Andrés Manuel López Obrador como un dictador, cuyos deseos y órdenes son cumplidas sin pestañear. Ni una hoja se mueve sin su consentimiento, se dice con insistencia.

Esta creencia no es del todo cierta. AMLO es, siempre ha sido, la punta de los movimientos que ha encabezado, y él toma las decisiones fundamentales: el cierre de los pozos petroleros, la toma de Reforma y la fundación de Morena son algunos ejemplos.

Pero las decisiones vitales están respaldadas y dependen de otras –cientos quizá– que permiten que funcionen las políticas públicas y una gestión con resultados buenos o malos. Son miles de cabezas que soportan y hacen producir a la maquinaria de la administración, y movilizan las partes finas y delicadas del análisis y la ingeniería de las políticas públicas. En este punto se enfilan unas nubes negras alrededor del gobierno. El panorama puede describirse mejor con un ejemplo fresco: el gobierno de Peña.

El expresidente no tomó decisiones como las que han captado la atención pública en el nuevo gobierno. No hizo mucho por combatir el robo de combustible y permitió que su administración se llenara de máculas de corrupción extendidas en todo el gobierno.

El gobierno de Peña comenzó a tambalearse y terminó derrumbándose desde el último piso, en las alturas del poder, donde se toman las decisiones importantes; pero hacia abajo la administración pública funcionó en general y mejor mientras más alejada estuvo de los espacios y los cotos de poder.

Algunos ejemplos de buena conducción y resultados en áreas quizá no visibles pero importantes para la sociedad son la biblioteca Vasconcelos y el archivo histórico de la Secretaría de Relaciones Exteriores, dos cuerpos vitales para la cultura y la memoria de la nación.

Ambos espacios han sido derruidos. En la biblioteca despidieron al director, pese a los buenos resultados y fue nombrado un amigo de la esposa del Presidente, mientras en la cancillería despidieron a los funcionarios dedicados a preservar el archivo diplomático.

Hay hechos que desmitifican la creencia del control total. Juan Carlos Zentella, nombrado por AMLO director del Infonavit con un plan en marcha, fue desplazado sin consultarle al Presidente y en su lugar fue impuesto Carlos Martínez. A dos nuevos funcionarios de la división de activos del IMSS se les levantaron cargos porque llegaron, firmaron y despidieron sin tener el nombramiento.

En estos dos meses se han hecho recurrentes dos cosas: la imposición de funcionarios desde lo más alto del poder en instituciones como el IMSS, bajo la dirección de Germán Martínez, uno de los funcionarios más prometedores, y la imposición de nombramientos de primer nivel e intermedios con ignorancia, inexperiencia o desconocimiento de la administración.

Más que una dictadura, lo que se mira es un desorden, una ausencia de cabezas y de visión estratégica que rememoran el inicio del gobierno de Fox y los errores y excesos que les crearon el mote de gabinete Montessori.

 

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@wilberttorre

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