G-20 y el multilateralismo

La participación de nuestro país en el foro le permite ser reconocido como una economía importante

Mariana Gómez del Campo / Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN /   Columna Invitada
Mariana Gómez del Campo / Secretaria de Asuntos Internacionales del PAN / Columna Invitada

Los foros internacionales multilaterales permiten dialogar y construir consensos para adoptar compromisos que solucionen los problemas comunes; si bien no modifican las relaciones de poder; es decir, las diferencias económicas y militares de los estados representados disponen de una mesa de negociación entre iguales y crean vínculos entre actores cuyos intereses confluyen.

El Grupo de los 20 (G-20) fue fundado en 1999 como un espacio de diálogo a nivel de ministros de Finanzas, que en 2008 reunió a los jefes de Estado y de Gobierno para dar respuesta a la crisis financiera global y convertirse en el primer foro de cooperación económica internacional. Está integrado por Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea, representando en conjunto 90% del Producto Interno Bruto, 80% del comercio internacional y dos terceras partes de la población mundial.

La Cumbre del G-20 de este año conlleva retos importantes debido a la guerra comercial entre EU y China, así como las amenazas que representan los obstáculos al libre comercio para el desarrollo económico global. Otros riesgos para la economía global serán abordados: la posibilidad de la salida de Reino Unido de la Unión Europea (conocido como Brexit), los altos índices de corrupción a nivel mundial (cuyo grupo de trabajo preside México), el cambio climático y los plásticos en los océanos, así como los desafíos que suponen la economía digital y el envejecimiento de las ciudades.

La participación de nuestro país en un foro tan destacado le permite ser reconocido como una economía importante en el mundo y ser parte del proceso de toma de decisiones en materia de coordinación internacional de políticas económicas. A la Cumbre de Osaka, nuestro país llega debilitado ante el reciente enfrentamiento con EU y la sumisión del gobierno, pero le da un magnífico escenario para vincularse con otros de sus socios principales para implementar una estrategia de contención frente a futuras amenazas, con quienes podría crear una especie de frente a favor del libre comercio y en contra de la imposición arbitraria de aranceles, empezando por el anfitrión.

Es por ello que, pese al discurso populista del presidente de México, es necesaria su presencia en este foro porque es peligroso arriesgar los espacios y el renombre que durante décadas nuestro país ha ido forjando frente a las economías más grandes del mundo. Además, no debe abandonar las causas que siempre ha abanderado a nivel global como la protección del medio ambiente y el combate contra la desigualdad.

Es tiempo de que López Obrador haga el intento de actuar como jefe de Estado, asista al G-20 y se dé cuenta de que la mejor política exterior no es necesariamente la política interior. En un futuro no muy lejano, México va a necesitar del mundo.

Por Mariana Gómez del Campo

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